Otros locos maravillosos

3 de abril de 2009

ESLABONES DE UNA CADENA

Frase de Jara para El Cuentacuentos: "Yo sólo quería un café y ¿ahora resulta que su destino está en mis manos?".

Yo sólo quería un café y ¿ahora resulta que su destino está en mis manos? Me sentí torpe e inhumano, ante mi pensar egoísta. Miré angustiado el rostro desencajado por el dolor, del hombre que estaba muriéndose a mis pies. La gente de la cafetería revoloteaba inquieta y nerviosa, pendiente de una ambulancia que no llegaba, y todos me daban palabras de ánimo como si aquel extraño que aferraba mi mano entre las suyas fuera familiar mío. Murmuraban entre ellos, y cuando notaban que yo les miraba, bajaban la cabeza jugando al escondite de la vergüenza. En labios de alguno de los presentes creí leer la palabra padre, y supuse que todos pensaban lo mismo: yo era el hijo que abrazaba a su padre en su último trance. No quise sacarles de su error. Aquel hombre, hasta entonces un extraño para mí, se había ganado con honores ese título por unos instantes. Pensé en mi auténtica familia y en mi verdadero padre y supe que él no se molestaría al saber que le había sustituido por otro, dada la situación.

El hombre, anónimo en todo momento para mí, asió con fuerza las solapas de mi chaqueta remendada e hizo notables esfuerzos por levantarse, o eso pensé. Le insté a que aguardara y traté de tranquilizarle. Como no se me ocurría nada mejor con que entretenerle inventé una historia sobre mi vida. Le hablé de expediciones arqueológicas (el Antiguo Egipto era una de mis grandes pasiones) y llegué incluso a decirle que tenía previsto escribir una novela sobre momias, esfinges y faraones. Conseguí regular su respiración con mis palabras, aunque tal vez lo hizo la aspirina que la camarera solícita nos acercó en cuanto vimos que el hombre caía fulminantemente en el suelo. El caso es que allí estaba yo, acompañando a alguien a quien no conocía de nada, en lo que serían sus últimos minutos de vida. Y a su vez él me acompañaba a mí invitándome a revelar mis deseos más secretos y nunca revelados. Una simbiosis perfecta, de no ser porque uno de ambos estaba a punto de fallecer.

Miré de nuevo cada uno de los rostros de los parroquianos y de los curiosos, que se agolpaban haciéndose hueco a codazos por pillar un buen puesto desde el que ver el morboso acontecimiento. Me cabreé por la insólita actitud del ser humano ante hechos como aquel. Y grité reclamando que volvieran a llamar de inmediato a la ambulancia o a la policía. ¡A quién fuera! Me juré acompañar a ese hombre al hospital y a contactar con sus familiares. Volví a mirarle y su sonrisa me heló la sangre, su mirada agradecida era el sentido tributo de quien sabe que no va a pasar por eso solo. Le acuné en mis brazos y rompí a llorar. Abracé en aquel hombre a todos los amigos con los que no había sido justo a lo largo de mi vida, abracé en señal de arrepentimiento a mi madre a la que tanto hacía sufrir; y capitulé al saberme hundido por la entrega al olvido y el rencor en que había sumido todos esos recuerdos en los últimos años.

Dos días después le enterraron en el cementerio de La Almudena. Nunca olvidaré el frío de aquella tarde, ni el triste final de ese hombre. Rafael se llamaba, y no tenía hijos… Al menos, eso creían los de La Cafetería Jara, donde le conocí.

—Solía ir por allí de vez en cuando — me dijo durante el entierro la única asistente a parte de mi; la muchacha morena de ojos tristes que servía al otro lado de la mugrosa barra. — No era muy hablador—siguió explicándome—pero como no molestaba…—añadió en tono de disculpa.
— ¿Tú lo sabías verdad?, ¿sabías que no era mi padre?
— Sí, como también sé que dejó una nota en el bolsillo interior de tu chaqueta, cuando se agarró a tu cuello— La miré perplejo. No me había cambiado de americana y ni siquiera sospechaba de la existencia de ese papel en ella. Llevé la mano al lado izquierdo de mi pecho. Y descubrí, tal y como ella me había prevenido, junto al eterno agujero del forro marrón que día sí y día también me prometía remendar, la nota de mi circunstancial padre.

Para entonces la ceremonia ya había terminado. Nos dirigimos hacia la puerta del cementerio y como si hubiéramos llegado a una especie de acuerdo no escrito, le tendí la nota para que la leyese en voz alta. Se trataba de la hoja de una revista de crucigramas arrancada probablemente de la que cayó al suelo con él, hacía dos días. En ella se leía claramente: “Hijo, voy a morir. Ayúdame a encontrar a mi familia” y junto a esa frase, en la tercera definición en vertical de la segunda columna (Estado del E de África Septentrional) la única respuesta posible a ella: EGIPTO.

Lo que ves aquí escrito es original e inédito. Si te gusta, disfrútalo desde el blog, pero no lo copies, por favor. Pertenece a mi propiedad intelectual, si lo hicieras estarías dañando mis derechos de autor. Gracias.

17 comentarios:

  1. Puedo decir sin temor a equivocarme que es la mejor historia que he leído desde que conozco tu blog.

    Me ha puesto los pelos de punta, y casi he sentido las ganas de llorar de ese chico al ver morir a aquél hombre, y la agonía de este.

    Simplemente genial.

    ¡Un besazo, Sechat!

    ResponderEliminar
  2. Me alegra saber q mis frases te son inspiradoras, a mí aún no me ha llegado nada a la neuronas :S.

    Ha sido un placer pasear por aquí otra vez q ultimamente yo tengo todo esto muy abandonado (mas de lo q me gustaría).

    Con tu historia saco en claro que hay destinos q van unidos, y que lo mejor no es buscarlos, siempre aparecen solos y te llevan al lugar donde siempre quisiste estar.


    1 besote y gracias por el guiño

    ResponderEliminar
  3. ¡Por cierto! Se me olvidó comentártelo el otro día, pero cada vez que me intento registrar en tu foro me salta un mensaje diciendo que los administradores del foro han prohibido la inscripción de nuevos miembros.

    ¿Es un fallo, o es que no me queréis? :( xDD

    ResponderEliminar
  4. Muy buena historia llena de sorpresas. Me parece que está muy bien escrita, con ritmo y misterio. A este paso te conviertes en un icono de masas!!! ;-)

    ResponderEliminar
  5. Maravillosa historia... veo que vuelves a pisar fuerte ;)

    ResponderEliminar
  6. ¡Me habéis sacado los colores! Prodría decir que es reflejo del jersey, pero mentiría porque el que llevo es blanco. En fin, como siempre un placer recibir halagos por supuesto, pero sobre todo el teneros por aquí. Un besazo a todas.

    P.D: Dama Blanca, prometido... He solucionado ya ese problema técnico con el foro. No era por el fallo que ayer pensaba, sino por otro y SÍ está arreglado, por fin...

    ResponderEliminar
  7. genial, genial genial...
    era como estar ahi, dandole la mano a ese pobre hombre... muy bueno

    besines embrujados

    ResponderEliminar
  8. Gracias Sara, gracias Brujita, gracias Jara... A ver si dispongo de más tiempo mañana y os puedo leer. Hoy se me ha venido encima la hora de comer y tengo que marchar al trabajo ya. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Me gustó mucho, sobretodo cuando lo abrasa, como compartiendo su angustia hacia la muerte. Pero creo q lo de la nota fue demasiado, es decir, ¿quién, sabiendo q va a morir, va a una caferería, escribe un último mensaje y en vez de decirle a quien le estaba cuidando se lo deja en la chaqueta? Lo siento como forzado.

    Saludos

    ResponderEliminar
  10. Anónimo8/4/09 7:23

    Cuando acabé de leer la historia, estaba pensando en ponerte: "los pelos de punta", pero leo que Dama Blanca ya te lo ha dicho.
    Muy muy buena historia.
    Mo-Fuenla

    ResponderEliminar
  11. Arweneressëa:
    Gracias por la observación. Lo de la nota se me ocurrió sobre la marcha y ya veo que no he conseguido el efecto deseado. Él sí era su padre biológico, aunque el chico no lo supiera, es el hombre moribundo quien se anticipa, como sabiendo lo que le va a suceder y actúa de ese modo, el encuentro es casual, pero Rafael sabía que ese encuentro iba a tener lugar, lamentablemente no reune el valor para decírselo al muchacho. Mi intención era crear la sensación de que el destino nos tiene sujetos desde el comienzo. Sé que suena un poco fatalista, pero es lo que quería dar a entender. De todos modos la interpretación es libre, desde luego. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Hola Sechat, éste es uno de los mejores relatos que te he leído. No concuerdo con Arwe (no pienso transcribir todo ese difícil nombre, je) con lo de la nota: no lo veo forzado sino lo contrario, le agrega un plus al cuento. Sí me ha dejado un poco desconcertado lo de Egipto. Creo intuir algo pero no estoy seguro. Por cierto, ¿te gusta mucho todo lo egipcio?

    Saludos.

    ResponderEliminar
  13. Gracias Gabriel B.: Valoro mucho vuestras opiniones. Obviamente no puede llover a gusto de todos y sí entiendo en parte la sensación de "forzado" de la que habla Arweneressëa...

    En cuanto a lo de Egipto, sí... Suena repetitivo, ¿verdad? Nunca he viajado a allí, pero todo lo que tenga que ver con el mundo de las pirámides me encanta, no tanto por los mitos sobre momias y maldiciones, sino su forma de vida, su misterio, la capacidad de construir algo tan grandioso y perdurable en el tiempo con sus limitadas capacidades técnicas, etc...

    En general me gusta todo lo relativo a antigüas civilizaciones: aztecas, mayas, incas, etc... Pero por encima de ellas, siempre estarán mis queridos egipcios.

    ResponderEliminar
  14. hmmmm... claro, ahí tiene mucho sentido lo de la nota, resulta un buen detalle. Lo que a mi me hizo pensar que no era su padre fue una frase del comienzo "Pensé en mi auténtica familia y en mi verdadero padre." Pero ahora entiendo que fue sólo una falsa pista.

    Gracias por la explicación y lamento si mi comentario fue muy duro, no era mi intención. Por cierto, planeas continuar con la historia?? :D

    ResponderEliminar
  15. Arweneressëa: para nada. Éstate tranquila, me gusta que cada cual opine. Como es lógico no todos tenemos los mismos gustos, así que es inevitable que haya puntos de vista distintos y opiniones diversas en torno a lo que se lee. Además las críticas, ayudan a mejorar. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  16. Los pelos como escarpias compañera. Tienen razón por ahí cuando dicen que es de lo mejor que has colgado en tu blog. En fin, a ver si solucionamos lo del Duelo.

    ResponderEliminar
  17. Sentí al leerlo el sabor cantábrico en la descripción, en los detalles, en no sabría decirlo pero aquella taberna era norteña. Será que recién llego de allí y mira que La Almudena me traslada a Madrid :) pero escuchaba el mar.
    Una historia, diria que un momento, de gran emoción en donde el resto de personajes queda en segundo plano formando parte de un escenario muy bien recreado.
    Enhorabuena!

    Coincidimos en el gusto hacia lo egipcio, aunque fuesen enemigos de los asirios :p
    Un abrazo!

    .-espero hallar ese tiempo o dinámica para el foro :s

    ResponderEliminar

Éste es un rincón para todo el que quiera acercarse tímidamente a mis sueños y adentrarse en ellos, dando su parecer sobre su magia o lo que tienen de pesadilla. Tu opinión me importa, así que no dejes de decir qué te han hecho sentir, por favor. Tus comentarios, siempre serán bienvenidos.