Otros locos maravillosos

8 de octubre de 2009

MIS BOTINES

Ninive y Darka desde el taller de Nuncajamás nos proponen que escribamos para el quinto reto de microrrelatos y en un máximo de 150 palabras (sin contar las del título) que transfiguremos la realidad para sorprender con algo que la haga distinta de como es habitualmente y ésta es mi propuesta.

Recordé con nostalgia los buenos momentos pasados con aquellos botines desgastados que asomaban bajo mi cama. Su piel de un marrón brillante al principio, había pasado a ser tan oscura por el uso que casi parecía negra.

Los acaricié con ternura, agradecida por las muchas correrías que me habían brindado, por los recuerdos que encerraban sus suelas y sobre todo por su calidad.



Desde el principio encajaron en mis pies, como si se hubieran fabricado para mí y no para otra chica. Estaba en deuda con ellos. Los botines andadores hacía años que no se fabricaban y yo tenía la suerte de tener cuidando de mis pies y piernas el último par que existía, sin que mi cuerpo notase el esfuerzo. Lo mínimo que podía hacer por ellos, era dejarlos dormir en su pequeña cama hecha de sábanas de raso o ponerles la música que les gustaba escuchar.

7 comentarios:

  1. También podías haberles recitado aquello de "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."
    Seguro que les hubiera gustado.
    Donde se pongan unos botines así, que se quiten todos los GPS, y todas las botas de siete leguas.
    Buen microrrelato.
    Besos.

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  2. Como nos encariñamos tanto con las cosas no? Breve pero me encantó.
    Saludos!

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  3. Hola Sechat. A mi me ocurrió con un jersey. ¡fíjate que cosa¡ Le tenía tanto cariño que lo mimaba y lo cuidaba con esmero.No llegué a ponerle música, pero casi. Recuerdo que en una noche loca lo perdí. Y menuda pena me dió... En fin, luego han llegado otros, pero ninguno como aquel.Besos

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  4. Es genial el relato, breve, pero conciso y muy sentido, me encanta.

    Yo también le he cogido mucho cariño a unos botines, los míos son negros, estoy encantada con ellos, encantada, aunque ya están tan estropeados... llevo ocho años con ellos, pero ahí los tengo, debajo de mi cama, en su cajita, esperando que llegue más el frío para usarlos, este año también lo vamos a pasar, yo con los pies calentitos, y ellos cumpliendo su función. Qué están estropeados? Sí, pero duran aún.

    besos

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  5. Por un instante aquella piel inanimada adquiere la vida que le dan los buenos recuerdos.
    La complicidad con aquellos botines les evade durante ese momento de una realidad inerte.
    Un abrazo!

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  6. Hola, Sechat:

    Intentando ponerme al día :)

    Tengo que decir que me encantó.

    Haces unas descripciones estupendas.

    ¡Yo quiero unos botines!

    Y me parece muy original la idea de mimarlos de esa manera.

    Saluditos.

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  7. Perikiyo: ¿Caminante no hay camino? Buen tema, sí señor. Lástima que no se escriban cosas así ya. Un abrazo.

    Tereza: A veces esas pequeñas cosas, compensan ciertas carencias. Un abrazo.

    Félix Casanova Briceño: Lo bonito del objeto fetiche es precisamente el consuelo que nos dispensa su recuerdo. Un abrazo.

    Arwen Anne: A menudo los objetos de los que nos encariñamos se convierten en el mejor amigo.Cudia de tus botines. Un abrazo.

    Carlos: La realidad de aquellos botines, nunca tuvo tanta fuerza como en el momento en que desaparecieron de mi vida. Un abrazo.

    Esther: ¡Bienvenida de nuevo por aquí! Espero que te pongas al día cuanto antes y que nos regales alguno de tus maravillosos escritos. Un abrazo.

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