La ingresaron en un centro de desintoxicación en cuanto un par de transeuntes comunicó haber encontrado a una joven extremadamente pálida de mirada extraviada, balbuciendo incoherencias, tendida en medio de la calle entre intensos espasmos. Nadie reparó en dos ínfimas marcas en su cuello, ligeramente ensangrentadas, tapadas por un tatuaje reciente.
Si te gusta leer, si te gusta imaginar, si te gusta soñar, si te gusta disfrutar y sentir... éste es tu sitio: tu lugar en el mundo. Si tu arma son las palabras... Pasa... deja tus zapatos en la entrada, la puerta está abierta.
11 de febrero de 2011
2 rompieron el silencio:
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El tatuaje atenua por un momento el impacto de un gran final, de un microrrelato que sin duda continuará en la mente de cada lector que lo lea, porque aquel ser nos atrapa.
ResponderSuprimirMuy bueno Sechat, un abrazo!
Gracias, Carlos, no sabes cuánto tiempo llevaba detrás de un micro que me convenciera. Un besote.
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