Corre desde hace tiempo un extraño rumor sobre su nombramiento, pues a juicio de muchos fue designado por el miedo que inspiraba a todos sus vasallos. Pero no hay forma de demostrarlo, pues de todos ellos apenas quedan unas pocas moscas, alguna libélula y una sola luciérnaga. ¿Cómo demostrar que un rey, por muy sapo que éste sea, vaya devorando a todos aquellos que alzan sus protestas contra él?
Si te gusta leer, si te gusta imaginar, si te gusta soñar, si te gusta disfrutar y sentir... éste es tu sitio: tu lugar en el mundo. Si tu arma son las palabras... Pasa... deja tus zapatos en la entrada, la puerta está abierta.
1 de marzo de 2011
3 rompieron el silencio:
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Excelente!!! Maravilloso como con tan pocas palabras se puede decir tanto. Un abrazo.
ResponderSuprimirEl pez y la pluma. Gracias por pasearte entre mis letras. Un abrazo.
ResponderSuprimirMe ha encantado tu forma de hallar en lo recóndito de la naturaleza el origen de lo que posteriormente llamaremos oposición, resistencia, revolución! :)
ResponderSuprimirChapeau por los dos micros, un abrazo!