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¿Quieres serlo también tú?

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25 de abril de 2011

SUEÑOS HÚMEDOS 1



La tarde amenaza con tormenta, no tanto de nieve como de aburrimiento. En un impulso de autoayuda, corro las cortinas y dejo que mi mirada deambule por las calles y que viaje por las tiendas que se contemplan desde mi casa. Pero mi mente no está en ese lugar, sino que navega mar adentro y me desvela intimidades que creía olvidadas. No quiero quedar al descubierto y me alejo de la ventana.


Involuntariamente abajo entre mis piernas algo crepita y a la velocidad de la luz desde allí una sacudida eléctrica peregrina hasta mi pecho, haciendo noche entre mis pezones. Mi lengua baila en mi boca; mis ojos cerrados, danzan a oscuras entre los recuerdos de tus manos vagabundas en el desierto de mi cuerpo. Y la rueca de mis nalgas busca asiento sobre tu as de picas convirtiéndome así, en la sota de espadas que empuña tu verga sin pudor; torrentes de saliva manan de uno a otro regalándome a ratos tu sabor y otras brindándote el mío a ti; manos sin dueño vuelan frenéticas en busca de pequeñas joyas extraviadas o enterradas en algún recóndito paraje, abriéndose paso entre gemidos. El monte sobre el que yacemos, se convierte en extraña meseta o en fogoso dromedario agitándonos o relajándonos a ritmo acompasado y ruge como mar a cada una de nuestras embestidas golpeando el muro que nos rodea, parece un caballo encabritado. Enloquezco y grito. Caigo exhausta.

Afuera llueve. No importa…tal vez te vuelva a soñar mañana.


Te invito a que pasees por las letras de mi otro blog: www.cuentosrecienhorneados.blogspot.com

Hogueras de acordes

(Dedicado a …)

“Hogueras de acordes arden fugaces en el aire” Frase de Carlos para El Cuentacuentos.




Hogueras de acordes arden fugaces en el aire e inmolan mis recuerdos. Convirtiéndolos en sombras acechantes que rebrotan entre el tumulto del alcohol que moja mis labios a cada momento, tratando en vano de deshacerme de tu presencia, mientras el destino, el tiempo o el azar  invocan a nuevos fantasmas que pululan a mi alrededor, ofreciéndome copas a cambio de besos o sexo, como si con ello pudiera revender mi alma (ya perdida sin remedio) al mejor postor. Pero la conciencia, ese pequeño sheriff de los pensamientos, se niega a brindarme la cordura con la recompensa por tu captura o eterno olvido. Y en su lugar, aprisiona mi felicidad tras los barrotes de los recovecos de mis piernas, boca, cabellos o incluso mis ojos y mis lunares o pecas: allí donde hiciste acampada y viviste a tus anchas, durante lo efímero de la felicidad que alcancé a tocar mecida en tus brazos. Y todos ellos, como si tuvieran autonomía al margen de mí, aún se estremecen cuando la bebida o el humo del cigarro arrancan de mi garganta tu nombre.

A menudo aspiro a volverme invisible o minúscula, que es tanto como dejar de existir para el resto del planeta, a ver si de esa manera el mundo también se olvida de mí y deja de girar o al menos de robarme el aire que tanto me asfixia, desde que no estás a mi lado; en otras ocasiones, sólo pienso en que una mala bala, de manos de ese maldito sheriff o de algún cuatrero o asesino, se cruce en mi camino y destripe mis sentires hasta que mi sangre tiña el barro: este lodazal de inmundicia en que vivo, sin vivir, condenada como estoy , al peor de los destierros que no es otro que esta eterna y fría noche sin tus caricias...

17 de abril de 2011

LOS CANDADOS DEL AMOR

"La complicidad se asomaba a sus ojos, no dejarían pasar aquella oportunidad" Frase de Angelical para El Cuentacuentos.

Foto de Salvador P.,obtenida en www.Flickr.com 

La complicidad se asomaba a sus ojos, no dejarían pasar aquella oportunidad, la sonrisa iluminaba sus miradas con la intensidad de la emoción de una travesura compartida con los amigos de toda la vida. Pasarían muchas noches en vela como aquella: caminando de puente a puente y viajando por toda Europa; quitando algunos de los estúpidos candados de las ingenuas parejas de enamorados que habían cogido por costumbre colgarlos, como un tenderete de pequeñas instantáneas amorosas en los puntos más emblemáticos de cada ciudad. La oscuridad fue la mejor cómplice para su actividad clandestina.

Nadie denunció la desaparición de aquellas reliquias de amor, puesto que aquel grupo de ladrones retiraba sólo algunos y lo hacía siempre de forma aleatoria; a veces incluso los cambiaban de sitio o incluso de ciudad, eso sí siempre dejando a cambio, a modo de disculpa, un poema, con lo cual el agravio sólo quedaba a la vista de las parejas dueñas de los pequeños candados desaparecidos: enamorados que invariablemente entraban en una espiral de pesimismo, creyéndose que la crisis había llegado a su historia  y la llama se había extinguido, como si aquel extraño revés fuese el símbolo de esa falta de magia.

Mientras tanto, una gestoría de Seguros pulía los últimos detalles de su campaña de lanzamiento. Su recurso: imágenes con la resolución de un programa de cámara oculta donde se veía claramente como un grupo de varios jóvenes con aspecto de mochileros, se divertía arrebatando durante la noche los "candados del amor" en algunas de las ciudades más turísticas. El spot finalizaba con un inmenso rótulo en letras parpadeantes que rezaba: "Cubrimos lo que otros seguros no alcanzan a imaginar. Llegamos a donde nadie llega. Porque lo que más nos importa es tu felicidad, por encima incluso de tu seguridad."

ME LLAMAN "LA SOLEDAD"

"Contó hasta tres y despareció" (Frase de Jara para El Cuentacuentos).

Contó hasta tres y desapareció. Lo hizo entre el viento y mis lágrimas arrastradas en su abrazo etéreo. Se marchó con la precisión de quien está acostumbrado a romper corazones y no valerse de besos o abrazos; con la certera eficacia del bisturí que abre los cuerpos y saca el tumor que los infecta. Así se fue de mi vida, con la absoluta convicción de haber hecho lo correcto y haber sido honesto conmigo, consigo mismo, pero sobre todo con un nosotros que él no veía nada claro. 

Por si aún me quedaban dudas de su decisión, el viento atrajo hacia mí un papel que instantes antes había caído de uno de sus bolsillos, sin que yo fuera consciente de ello, o que seguramente él había arrojado intencionadamente de forma disimulada.  En el pequeño trozo, cómplice de su fría despedida, escritas de su puño y letra... tres palabras, unidas en una única frase tan dolorosamente sincera que me marcó para siempre: 

"NO TE QUIERO". 

Cada una de esas palabras marcó el tic tac de esos trepidantes tres segundos que cambiaron mi vida y me convirtieron en "La Soledad" con mayúsculas. Tic tac, tic tac, tic tac.

9 de abril de 2011

ESTADOS DE ÁNIMO

Aquí os dejo un temazo de The Proclaimers, que desde hace tiempo es una de mis canciones favoritas. Sin más porque hoy no me apetece escribir, tan sólo escuchar buena música y porque ésta canción tiene el poder de arrancarme a bailar en el más gris de los días. Un besazo.

 



When I wake up yeah I know I'm gonna be
I'm gonna be the man who wakes up next to you
When I go out yeah I know I'm gonna be
I'm gonna be the man who goes along with you

If I get drunk yes I know I'm gonna be
I'm gonna be the man who gets drunk next to you
And if I haver yeah I know I'm gonna be
I'm gonna be the man who's havering to you

But I would walk 500 miles
And I would walk 500 more
Just to be the man who walked 1000 miles
To fall down at your door

When I'm working yes I know I'm gonna be
I'm gonna be the man who's working hard for you
And when the money comes in for the work I'll do
I'll pass almost every penny on to you

When I come home yeah I know I'm gonna be
I'm gonna be the man who comes back home to you
And if I grow old well I know I'm gonna be
I'm gonna be the man who's growing old with you

But I would walk 500 miles
And I would walk 500 more
Just to be the man who walked 1000 miles
To fall down at your door

When I'm lonely yes I know I'm gonna be
I'm gonna be the man whose lonely without you
When I'm dreaming well I know I'm gonna dream
Dream about the time when I'm with you

When I go out yeah I know I'm gonna be
I'm gonna be the man who goes along with you
When I come home yes I know I'm gonna be
I'm gonna be the man who comes back home to you
I'm gonna be the man who comes home with you

But I would walk 500 miles
And I would walk 500 more
Just to be the man who walked 1000 miles
To fall down at your door