Otros locos maravillosos

23 de mayo de 2013

ANIVERSARIO DE SANGRE


Había llegado ese día tan temido, mañana se apagaría el sol. No, para él desde luego, pero sí para aquellos que le habían encerrado en aquella maldita prisión. Había cumplido ya el total de su condena y durante la mañana del próximo día quedaría libre por fin.
No podía evitar sentirse excitado como delataban sus propios pantalones. Ya saboreaba en su paladar el regusto de la venganza. Eran muchos años esperando ese momento. Quizá su cuerpo no contara ya con la agilidad de juventud, pero al menos había procurado mantenerse activo. En cambio, por lo poco que sabía de sus enemigos, la vida les había tratado demasiado bien y prominentes barrigas adornaban sus sebosos cuerpos; la vida despreocupada habría minado su salud sin duda. Sería fácil saldar cuentas (un hombre lúcido sabe que se puede acabar con alguien de muy diversas formas, sin necesidad de matarle).
Adelantando acontecimientos arrancó la hoja del almanaque de la celda, y disfrutó de la visión de la nueva fecha que aparecía ante sus ojos. Aquel enorme veintitrés de mayo marcaría el más importante de sus aniversarios, aunque los próximos tuviera que celebrarlos nuevamente en la cárcel. Mejor eso que ser un forajido y huir eternamente. Las décadas de encierro habían contribuido a endurecer aún más su carácter. Ya le habían condenado por un asesinato que no cometió. Ahora él mismo deseaba experimentar la sensación de apretar el gatillo y el olor de la pólvora revoloteando alrededor. Cuando no hay esperanza solo hay dos destinos posibles: morir o matar. Tres buenas balas de plata bastarían para acallar la injusta mentira por la que fue encerrado en su día. Una vez frente a ellos, ya decidiría si todo quedaría en una vana amenaza o si asfixiaría su conciencia a cambio de cumplir con su propia justicia.
La noticia de la liberación del reo no gustó a nadie en el pueblo. Ni Susana y las chicas del Salón se alegraron: ninguna estimaba a aquel hombre. Muchos jinetes pasaban por aquel lugar semana tras semana y se desfogaban entre sus faldas, algunos de ellos gozaban de los cuerpos de las muchachas con violencia, pero ninguno igualaba las malas maneras de aquella bestia.
El alcalde, el sheriff y el cura temblaban como nunca. A falta de buenas recetas para acallar el miedo que atenazaba sus cuerpos, embaucaron a alguno de los vecinos para que pasaran a formar parte de un pequeño equipo de voluntarios, con el dudoso honor de ser ayudantes de sheriff a cambio de un buen sueldo. Para la gente sin escrúpulos o sin sentido de la honradez el dinero lo compra casi todo.
EPÍLOGO
Tres cuerpos tendidos en el suelo en medio de la calle, cada uno con su respectivo agujero provocado por una bala de plata. Disparos mortales junto a otros muchos provocados involuntariamente por los torpes ayudantes elegidos por los tiroteados escasas horas antes, creyendo que así salvarían sus vidas miserables.
Un fuego cruzado que concedió a Wayne la mejor de las recompensas: demostrar su inocencia con la confesión tardía y desesperada por parte de los tres verdaderos culpables, tanto de la expropiación de la finca de aquella familia, como de la violación de la mujer y el posterior asesinato del matrimonio. Parece que después de todo la fe del párroco en su Salvador y la bondad de la que hacía alarde no eran tan firmes como hacía ver a sus feligreses.

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3 comentarios:

  1. ¡Uff! ¡¡¡Menuda historia más dura!!!! Uff! Impactada me quedo.

    Un gusto pasarme por aquí, Sechat, hacía tiempo que no te leía y rememorar viejos tiempos que ahora hago presente.

    Bona nit :) Que duermas bien y a ver cuando te animas a escribir otra cosilla pronto :)

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  2. Un relato muy bueno, al igual que el blog es fantastíco. Enhorabuena.

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  3. Una historia muy bien contada.por otra parte un blog fantastíco. Enhorabuena.

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