Otros locos maravillosos

3 de agosto de 2014

CARPE DIEM (1ª PARTE): LA CIUDAD DE NOCHE (PIDO DISCULPAS)


A veces estamos tan ciegos sumidos en nuestras preocupaciones que no valoramos lo que tenemos alrededor, y somos incapaces de apreciar pequeñas maravillas que suceden frente a nosotros a cada instante. A veces el dolor por pérdidas por las que no merece la pena atormentarse destrozan, no sólo nuestro ego, sino las relaciones que teníamos con otras personas hasta que resulta demasiado tarde para recuperar ese tiempo perdido, y dejamos de ser nosotros mismos: nuestos ojos no sonríen ya cuando lo hace nuestra boca, y cuando alguien intenta animarnos con un chiste perdemos la paciencia y le contestamos de malos modos. No consintáis nunca que una mala racha con alguien os aleje de las personas que de verdad merecen la pena, y recordad siempre que de esos baches es de lo que más se aprende. No se trata de estar siempre en alerta, sino de aprender a disfrutar de lo bueno de cada segundo: carpe diem.

No dejéis escapar esas pequeñas olas para los sentidos. Aplicad esta filosofía cuando vuestras fuerzas flaqueen como nunca, cuando el último revés al que os hayáis enfrentado esté tan reciente que las lágrimas de rabia hinchen vuestros ojos y ahoguen vuestra garganta con lamentos y protestas. Disfrutad de cada día como si fuera el último, como si la música explotase dentro de vuestro corazón bombeando melodías que sólo vosotros pudiéseis escuchar. Atreveos a bailar ese ritmo mudo para otros, y aprended a ver en lo cotidiano aquello que escapa a la vista del resto del mundo. 

Me tomo la libertad de pediros que seais felices, comprendiendo que lo extraordinario os está esperando, siempre que os dejéis seducir por esa capacidad de aceptar las circunstancias tal y como nos vienen dadas, sintiéndonos libres en el balanceo de la vida... que no os asuste enfrentaros al silencio de la soledad, pues en ella os encontraréis a vosotros mismos. Caminad con la ilusión prendida en vuestros ojos para conquistar la magia que nadie más puede percibir alrededor. Es muy fácil caminar deprisa y estresado camino del trabajo o de vuelta a casa tras un día agotador, pero lo complicado radica en saber ver el encanto en los rincones de la ciudad que tan pateada tenéis: os animo a que la recorrais de noche, como si fuéseis turistas. 

Sentid el calor de descubrir algo nuevo cada día, por insignificante que pueda parecer. Sed libres para llorar de alegría, recuperando esa parte de vosotros que otros quisieron conservar en vuestro nombre, aunque les distéis la espalda cegados por una decepción con otras personas que nunca merecieron la pena. Y si es preciso, disculpaos.


Te invito a que pasees por las letras de mi otro blog: www.cuentosrecienhorneados.blogspot.com

2 comentarios:

  1. Ojalá tuviéramos la fuerza suficiente, en los momentos malos, para acordarnos de todo esto, el problema es que la rabia ciega y al final empapa a personas que tan sólo querían estar cerca. De todas maneras nunca es tarde para darse cuenta ni para pedir perdón si es necesario.

    Un abazo.

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    1. He tardado casi un año en dar el paso y salir de mi error, Oski, sí es difícil tener suficiente perspectiva, pero prefiero pensar que toda la amargura y ese proceso de desconfianza perpetua me ha ayudado a identificar a quiénes de verdad merecen la pena. Ha sido una lección dura, quizá más para quienes me han padecido que para mí misma, pero como se suele decir... "No hay mal que por bien no venga" . Un abrazo.

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