Otros locos maravillosos

7 de diciembre de 2009

LA NIEBLA





Frase de Sechat para El Cuentacuentos: “Desde lo alto de la loma, vio asustado como la niebla penetraba incluso en las casas."
Desde lo alto de la loma vio asustado como la niebla penetraba en las casas. Era totalmente inexplicable que la calina se comportase de ese modo; aquello resultaba, cuando menos, inquietante. Llevaba varios días presintiendo algo siniestro, pero en las últimas semanas había estado demasiado centrado en cerrar el importante contrato del que todos los periódicos se habían hecho eco y su instinto había quedado adormecido.

Corrió desde su coche (aparcado en el otro extremo de la calle), hasta la última de las pequeñas casas ajardinadas, a pesar del cansancio por el viaje desde el aeropuerto, y tanto como su cojera le permitió. Abrió la puerta con una mezcla de miedo y respeto… las llaves tintineaban en sus manos presas del temblor que recorría su cuerpo por el nerviosismo; su semblante era el de un hombre acuciado por la urgencia y el miedo por los suyos. Avanzó por el estrecho pasillo y tiró descuidadamente su maletín en un rincón, ni siquiera miró escaleras arriba cuando una madera crujió levemente. De haberlo hecho se habría dado cuenta que la escalera, que debería estar a su derecha, había pasado a ser una empinada pendiente rocosa con algunos cantos rodados, ramitas y hojas caídas, por la que discurría un pequeño riachuelo. Se dirigió directo al salón, abriéndose paso entre la maleza y forzando la vista  por entre aquellas nubes bajas que lo cubrían todo. No obstante, allí dentro en apariencia reinaba la más absoluta normalidad... Lo parecía:  a luz de la mesita auxiliar estaba encendida sí, pero ellos estaban tendidos. ¡Algo no iba bien!

Recogió consternado el libro que uno de sus dos angelitos rubios conservaba aún en el regazo. De allí había salido la niebla: los cuerpos de su mujer y sus hijos le indicaban con sus pijamas y placenteras sonrisas que nuevamente había llegado tarde a contarles el cuento de buenas noches a sus pequeños, y ellos habían caído rendidos esperando a que llegase. Sonrío para sí, dio un leve beso a los tres en la frente, les arropó con unas mantas y se sentó en el pequeño sillón orejero para velar por sus sueños ¿O lo hizo acurrucado entre dos rocas? Fuere como fuere, mañana sábado acabarían con esa niebla entre todos. Eso seguro.

Nota: la maravillosa imagen (yo la he fastidiado al ampliar el tamaño) la tenéis en www.flickr.com y el autor es Angel. L C S

8 comentarios:

  1. Este relato es un poco raro, o a mi me lo parece. Me lo he releido para ver si lo entendía bien. ¿El libro era el culpable de todas las cosas raras que había: la niebla, las rocas en lugar de escaleras,...?
    Ya me contarás.
    Besos desde Fuenla

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  2. ¡Jo! :( Habla de la fantasía. Los niños al leer el cuento transforman su entorno. El padre está muy unido a ellos y lo vivencia igual. Además, sabe qué cuento toca esa noche, claro. Besotes.

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  3. ajajaja

    Es verdad que yo también me lié un poco al leerlo, pero esperaba un final contundente que lo explicara todo. y lo había!
    Me ha gustado mcuho Sechat!
    Como la frase, muy buena.

    Todos los padres del mundo deberían contar cuentos al llegar a casa. Todas las casas del mundo deberían transformarse por las noches...

    1bsote!!
    Darka.

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  4. :( ¡Vale! Supongo entonces que no he transmitido lo que quería. Tomo nota pues. Un abrazo, Darka.

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  5. Yo tb me lié. Pero, quiero decir que despide una magia sin igual, magia y ternura. Se nota el amor del papá por sus hijos y su esposa. Eso es lo más grande que hay y más hoy en día, en que todo el mundo se separa,etc. y las familias están tan destruidas. Un tesoro :)

    Saluditos.

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  6. Supo el padre que un cuento no es algo que sirva para dormir sino algo mucho mas importante con un poder tal que bien podría llamarse magia.
    Y llegó a tiempo de salvar los sueños.
    Me encantó ese camino que recorren juntos fantasía y realidad sin que existiera frontera alguna entre ambas. Mañana ya sería otra cosa pero esa noche no podía perdersela y llegó a tiempo.
    Precioso Sechat, ojalá sucediese siempre así!
    Un abrazo!

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  7. Jejeje al principio pensé que el padre estaba jugando al jumanji :-)
    Bien llevada la historia.

    Saludos

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  8. Esther: Cierto, hoy en día sobra el egoísmo y faltan la comprensión y sobre todo la paciencia. Un abrazo.

    Carlos: ¡Ojalá sucediera así siempre! La magia a veces se nos escapa, pero está ahí aguardando a que nos volvamos un poco niños y contemplemos el mundo con los mismos ojos que ellos. Un abrazo.

    Cimujo: No era mi intención, aunque bien pensado Jumanji tiene mucho de eso. Un abrazo.

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