Otros locos maravillosos

13 de diciembre de 2009

MUY PERSONAL

Cuentil
Desde El Cuentacuentos esta semana no se nos proponía una frase, sino contar qué significa para nosotros pertenecer a ese maravilloso rincón. Para mí, sinceramente lo significa todo, y probablemente lo que he escrito no refleje con total exactitud la importancia que ha tenido en mi vida, pero no podría callármelo.

Hace mucho que llegué de la mano de un programa de Televisión de La 2 a este universo de mundos paralelos, y juré bandera a la letra ñ. Desde aquel mismo momento mi vida cambió para siempre. Oculté mis insignificancias, miedos y timidez bajo el nombre de Sechat y lo enarbolé contra viento y marea, como si aquel seudónimo fuese una bandera blanca que me hiciese inmune al desaliento o como si fuese un chaleco antibalas o un salvavidas. Entré en escena cuando Jara pronunció las palabras mágicas: “se abrió el telón” y me ayudó a comprender el funcionamiento interno de los blogs. Mi imaginación, prisionera hasta entonces, se liberó en aquella página web a la que bauticé como Cazadores de Palabras. Son tiempos que recuerdo con cariño.

Hice mi petate anudando historias en mi kipú y me paseé por sitios mágicos donde encontré pedacitos de mi alma rota que hasta entonces había considerado completa. Viajé desde tierras de tormenta hasta la Quinta Avenida sintiéndome cada vez más orgullosa de pertenecer a aquel reducto de supervivientes de la magia, y de todos los sitios en los que estuve salí con una sonrisa y aprendiendo a ver el cielo más azul; pasados como mínimo los seis segundos de rigor, tras el cese de las gotas de diluvio y el de mis pasos. Conocí también un mundo llamado Yrëmdil; a la vuelta de la hoja descubrí los secretos de la rosa y fui testigo del nacimiento de un ángel (una experiencia inolvidable). Respiré historias y aprehendí sonrisas que guardé bajo llave y por las que velé desde la pantalla de mi ordenador durante día y noche. Del rojo de mis ojos, teñidos por el cansancio que produce el insomnio, deduje que se puede ser optimista en cualquier momento (utopía en días rojos). Y seguí apostando por la nena que hasta entonces había subsistido acobardada en mi interior, dispuesta a encontrar nuevas joyas en la fábrica de sueños que era cada uno de aquellos blogs. Sitios, que unas veces el Señor de las historias otras Fantasmín, nos invitaban a conocer desde el umbral de la chimenea del castillo, semana tras semana.

Poco a poco dejé de sentirme más Sancho que Quijote, y abandoné definitivamente la certeza de las hojas de mis cuadernos por la incertidumbre de las páginas errantes en internet. Y creí entrever, entre algunas de sus maravillas un Metalsaurio (un dinosaurio amante del Heavy Metal); aprendí palabras nuevas como cimujo; aprendí a manejar el kloveriscopio y sentí sobre mis hombros la presencia de un ojo que todo lo ve; contemplé por primera vez de cerca mis otras realidades y llegué incluso al Círculo Polar Ártico; reí a carcajadas con las acrobacias de un elefante funambulista y me emocioné con los cuentos de Amanda Pinkleton y el maestro Brian Edward Hyde. En una de tantas aventuras desde el rompeolas la mar me derribó y las olas en la playa me arrastraron hasta una isla con una alta torre. Escapé de La torre del caos y tras la huida mi voz cambió, pasando a ser el susurro de un cuentacuentos que se sentía por fin en casa; desde aquel instante lucí orgullosa en la solapa de mi blog el emblema condecorativo que me acreditaba como cuentacuentos. Ese simple gesto me hacía sentir importante.

Mis manos a menudo trazaban rutas de viaje sobre el teclado a tal velocidad, que me adentraron sin yo saberlo, en la escritura automática, y al cabo de dos años de andadura esas excursiones han borrado totalmente las letras negras que hay tatuadas en el teclado. Otra veces esas manos eran guiadas por la realidad que se prendía en mis pestañas al observar el entorno; otras el vicio de escribir una historia conjunta, me animó a crear junto a otros cuentacuentos un cadáver exquisito; otras la fantasía se adelantaba a la velocidad de mis manos y el resultado era la confusión de cuentos. En más de una ocasión, de una historia se derivó el boceto de algún personaje que de momento dormiría en el baúl de los juguetes literarios, hasta que encontrase su verdadero relato. Sea como sea me ha quedado una rara afición: la de ir buscando pistachos y escucharlos a escondidas, porque también los pistachos cuentan cuentos.

Gracias al Cuentacuentos he encontrado los retales de una vida paralela a la real, protegida con pluma y tintero, y que me gusta mucho más que la insulsa vida gris de mi ciudad. Tras todo este tiempo, soy consciente de que he aprendido mucho, pero que en el fondo sé de todo un poco pero casi nada; he disfrutado cuentos, luces y sombras, y cotilleando de mirilla en mirilla he comprobado que lejos no es cerca, que nada es imposible y que, por extraño que parezca, sí  existe el lugar donde los gatos tienen un solo ojo y que la memoria del tiempo no es sólo una expresión coloquial. He comprendido que el oficio de escritor es arduo y un aprendizaje continuo, y que quien parlotea y alardea sin sentido (bla-bla), pierde la eficacia en la escritura y que hay que crear esquivando la tentación de caer en lo fácil, hay que ser original por tanto, y dejarse de ir inventando excusas para tapar nuestra falta de creatividad. A andar se aprende andando y a escribir escribiendo, pero sobre todo… disfrutando y amando la palabra por encima de todo, haciéndola bailar en nuestras historias o admirándola en los libros que vamos leyendo. La lectura… ésa ha de ser nuestra Biblia, nuestro Corán, la que abra nuestro apetito sangriento por crecer en el mundo de la escritura, más allá de los muros que alza el miedo al fracaso. Para mi El Cuentacuentos es vivir, escribir sentir.

Nota: Gracias al Señor de las historias por la creación de un lugar como ése y a todos los cuentacuentos que he ido conociendo en él. Pido perdón a aquellos a los que no he mencionado por falta de espacio. Un abrazo a todos.

14 comentarios:

  1. Uy, Sechat, creo que me he colado jajaja y te he comentado en la de abajo en vez de en esta >_< me hago un lío con eso de que lo de los comentarios salga arriba, lo siento.

    En fin, reafirmo mis palabras aquí :)

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  2. un placer sechat recorrer cada rinconcito de esta nuestra casa a través de tus palabras. Para mi cuentacuentos es todo esto. 1 beso-

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  3. Emociona leer, recorrer esa historia viva que es Cuentacuentos a traves de tus palabras.
    Pasan los años y sin embargo parece que no pasan, blogs, espacios, momentos, personas, todo un pequeño gran universo que sobrevive al tiempo.
    Eres una gran cuentacuentos Sechat, que siente, escribe, lee, transmite su esencia en todo momento.
    Un abrazo!

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  4. Dama: Gracias, me alegra saber que ha gustado. No lo escribí por peloteo, pero es que para mí El Cuentacuentos realmente sois todos vosotros. No os conozco en persona, pero os imagino en mi mente a través de vuestras historias y os quiero tanto o más que a mi auténtica familia.

    No te preocupes, a mí me pasaría también. El problema es que no me atrevo a toquetear de nuevo la plantilla por si la fastidio.

    Jara: tú me tendiste los brazos cuando yo llevaba la "L" de novata en mi coche-blog y a pesar de tu experiencia me ayudaste sin dudarlo. Eso es impagable. De corazón, gracias.

    Carlos: Tú, junto a Jara, Tormenta y alguno más estuviste desde el principio apoyando a esa novata impertinente que iba de sabelotodo. Fuiste el primero en comentar alguno de mis escritos y aún hoy eres de los primeros en hacerlo. Estoy en deuda contigo, porque además creíste ciegamente en Nuncajamás y te lanzaste al vacío sin pensar en las consecuencias. De todo corazón. GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE AHÍ.

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  5. Sechat, ¡qué hermoso homenaje al Cuentacuentos! Creo que tus palabras rezuman muy bien lo que ha significado para ti el Cuentacuentos, así como para todos los que lo hemos sido aunque estemos ahora un poquito alejados.
    Un verdadero gusto leerte.

    Saluditos.

    PD: ¡Nunca dejes de escribir!

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  6. Me has emocionado, Sechat!! :'(

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  7. Te quedó genial, de verdad, GENIAL!

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  8. Es un placer pasear por este blog.
    Reitero mis felicitaciones por tan excelso trabajo.
    También aprovecho para invitarte a pasar por "El Coleccionista de Momentos" y recoger una participación que nos regalan a los blogger para el sorteo de la Lotería de Navidad.
    Saludos y suerte.
    http://elcoleccionistademomentos.blogspot.com

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  9. Gabriel: Gracias por tus valiosos comentarios. Un abrazo.

    Sara: Sólo pretendía explicar lo mucho que significa para mí haberos conocido. Un besote.

    Marta: Gracias. Me queda mucho por aprender, pero si alguien que es capaz de escribir como tú lo haces opina así, eso es un gran aliciente. Gracias.

    Luigi: Gracias. Me pasaré gustosa por ese lugar que señalas, pero mucho me temo que ya me regalaron una participación para ese número, así que no creo que sea justo disponer de dos. Un abrazo.

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  10. Qué bonito homenaje, Sechat!! No sé si a mi me resultaría posible escribir algo parecido :)
    Un beso!

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  11. eyyy!! gracias por la mención... y bonita entrada.

    Nos seguimos leyendo :-)

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  12. MUCHAS FELICIDADES!!!
    Estás haciendo realidad tu sueño.
    Cómo ha pasado el tiempo desde que empezaste por este mundo de los blogs, la valentía y el optimismo con el que emprendiste este camino, desconocido entonces y lleno de alegrías ahora.
    NO DEJES DE ESCRIBIR Y CONTAR TUS MARAVILLOSAS HISTORIAS, aquí seguiremos leyéndote.
    BESOS DESDE FUENLA

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  13. Maat: No seas modesta. Todos sabemos de lo que eres capaz... Un besote.

    Cimujo: no era necesario agradecerlo. Lo he hecho gustosa. Un abrazo.

    Mo: gracias porque siempre estás ahí a pesar de conocerme mejor que yo misma y porque siempre ves algo bueno en mis escritos por mediocres que sean. Un beso a ti y a Ra.

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  14. Muy bonita y emotiva entrada :)

    Si no llega a ser por tí no hubiese descubierto El Cuentacuentos, por lo que mi agradecimiento es doble (la mención en el post y el abrirme la puerta a esta página).

    Un saludo.

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Éste es un rincón para todo el que quiera acercarse tímidamente a mis sueños y adentrarse en ellos, dando su parecer sobre su magia o lo que tienen de pesadilla. Tu opinión me importa, así que no dejes de decir qué te han hecho sentir, por favor. Tus comentarios, siempre serán bienvenidos.