Otros locos maravillosos

6 de febrero de 2012

GLOBOS Y PALOMAS

En esta ocasión para El Cuentacuentos uso tanto la frase de Ninive al iniciar el texto como una frase que propuso Roc hace unas semanas y que yo he adaptado un poco. Ambas figuran en negrita. Con una comienzo el relato y con la otra lo cierro, tal y como proponía Roc.



(Dedicado al niño que todos llevamos dentro).

“El globo rojo trataba de esquivar aquella multitud sobre la acera, lo cual no resultaba fácil en absoluto; dado lo concurrido de todas las calles de la ciudad en aquellas fechas y las dimensiones del descomunal globo. A menudo rozaba con balcones o adornos de fachadas peligrando, pero no se detenía más que unos segundos y proseguía su camino.

“A su paso una mezcla de serpentinas y confeti se iban posando en papeleras, bancos, baldosines y hasta en los hombros, zapatos y cabezas de los transeúntes, arrastradas por el viento invernal. Los niños se arremolinaban a su alrededor, alzando la cabeza para contemplarlo mejor, gritando jocosos y tironeando con fuerza de la mano de sus cansadas madres, con peligro de descoyuntarlas, sin dejar de perseguir al rojo globo. Por su parte, la gigante bola proseguía impertérrita su viaje, rodando y rodando allá en lo alto, desplazándose a decenas de metros por encima del suelo. No tenía cestilla visible y su apariencia era la de un zepellin algo más moderno y quizá un poco más pequeño de lo habitual en ese tipo de artilugios.

“Al cabo de media hora, tras torcer la esquina de un pequeño callejón, llegó a una plaza espaciosa y decorada con grandes columnas de estilo modernista. La plazuela, ubicada en la parte antigua de la ciudad, se encontraba repleta de sillas y mesas y estaba aún más atestada de gente que el resto de callejones que conducían hacia ella. Era domingo. Entre empujones y miradas de asombro el globo continuó avanzando por el cielo a cierta altura hasta detenerse exactamente en medio de aquel lugar, para ir descendiendo. Un silbido agudo anunciaba su descenso.

“Extrañamente, como si de una enorme cebolla se tratase, el globo fue perdiendo volumen despojándose de capas de cuero, plásticos y telas. Hasta que se quedó reducido a la forma de una mujer, custodiada en una cabina transparente en forma de orbe ubicada en la base del globo por la parte interna. Se confirmaba así que no era un globo aerostático, ni un dirigible, sino un híbrido de ambos.

"La frágil y atractiva figura vestía con ropas ligeras y claras, muy sencillas. Por todo adorno llevaba una corona de flores en la cabeza y un medallón de aspecto antiguo. Lo que todos habían confundido hasta entonces con un gigantesco reclamo publicitario era en realidad una hermosa e inofensiva muchacha de negros y largos cabellos. Aún a gran distancia se destacaban en su cara dos enormes ojos de un azul profundo que rivalizaban en belleza con el resto de ella.

“Toda la plaza estaba absorta pendiente de aquella silueta. Aguardando a que alguien más saliera de aquel amasijo de trapos a que había quedado reducido la esfera, o a que la chica pronunciase unas palabras. Pero nadie más la acompañó en aquel improvisado escenario.

"El silencio se apoderó del lugar por unos instantes. Hasta los comerciantes y coleccionistas que acudían allí cada mañana de domingo se callaron. La bella mujer alzó su mano derecha con gesto elegante y acarició el medallón que colgaba alrededor de su cuello con los ojos cerrados, y así permaneció por largos minutos. Sólo el agudo grito que brotó de la boca totalmente cerrada de la esbelta figura sesgó la calma, y provocó algún movimiento entre los ensimismados espectadores. Todos los presentes eran conscientes de lo inusual de aquella voz que no parecía humana, puesto que no se percibía a través del oído sino a través de la mente y el corazón. Por su parte, la diminuta figura era un intenso haz de luz al que no se podía mirar sin deslumbrarse, pero de ella emanaba una intensa sensación de paz que se propaga en todas direcciones.

"Ni el temblor de suelo y ventanales que sobrevino después rompió la magia. Nadie sintió miedo. Estaban hechizados. Ella lo sabía y aprovechó el momento. Generaciones de los suyos habían muerto para que ella pudiera llegar al instante y lugar preciso en que se encontraba. Se tenía que cumplir la profecía. Por primera vez en siglos, podría volver a usar su voz y muchos humanos la escucharían. No obstante, incluso a ella le sorprendió descubrir su tono cavernoso inicial, cuando por fin abrió la boca para pronunciar sus primeras palabras: tantos lustros sin mediar palabra salvo con flores, árboles y animales, habían secado y endurecido sus cuerdas vocales. Forzó un poco más su garganta y comenzó a cantar, con voz melodiosa y audible desde cualquier extremo de la plaza, una dulce canción en un idioma antiguo y desconocido. Cientos de palomas revoloteaban en lo alto y caían en picado a sus pies, como embelesadas; los perros aullaban y ladraban lastimeros; los canarios elevaban sus trinos desde el interior de sus jaulas; de los ojos de los ancianos brotaban lágrimas de alivio, reconocimiento y felicidad. Incluso los más longevos desconocían el idioma, pero comprendían el contenido de aquella canción tan tierna, sutil, sincera y directa como una nana. En ella se hablaba de manantiales de aguas cristalinas; de lagos y belleza; de montañas y bosques; de plantas y animales ya desaparecidos; de piedad y sufrimiento; de tribus y colonias ya extinguidas; de la deforestación del Amazonas; de guerra y hambruna… en definitiva se hablaba sobre el efecto devastador de la mano del hombre bajo cuyo influjo todo el planeta ha sido sometido.

“Cuando terminó la mujer cayó rendida al suelo. Bajo ella un charco que antes no estaba, probablemente elaborado con lágrimas (por increíble que ello resulte), la acogió. De inmediato el silencio se convirtió en tumulto… “

— ¿Estaba muerta?— se atrevió a interrumpir una niña de unos nueve años, totalmente aterrada, viendo que la historia no continuaba.
— ¡Calla tonta! Estaba dormida, seguro—se burló de ella otro—. Pero, ¿qué pasó después?—, quiso saber ese mismo niño un poco más alto que estaba a su lado.
— Creo que conozco esa plaza—dijo otro de los niños.
— ¡Queremos saber qué pasó después!—se unieron unos cuantos más.
— La verdad es que no lo sé—, terminó diciendo entre risas la monitora del comedor—. Sólo era una historia para que os comierais las acelgas.

28 comentarios:

  1. Pues se comerían las acelgas (verdura dura donde las haya, ricas si no son sólo hervidas y llenas de nutrientes), además se llevaron toda una lección de coherencia.

    He visto le globo, los ropajes, a la mujer... pero he tenido que cambiar la letra, Sechat, qué incómoda!!!

    Besos

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    1. Lo siento, guapi. Tendré que modificarla entonces... Besotes.

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  2. oye pues sinceramente yo me quedo con la intriga de donde sale la mujer y que tiene que ver con las canciones y esas cosas, muy interesante, y buen enlace con las dos frases ;)
    bessos!

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    1. Sí, la verdad es que el corte es demasiado radical y quedan muchas incógnitas en el aire je, je.

      Besotes, Wannea.

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  3. Creo que la historia fue tan buena que pasaron de las acelgas :) La monitora no pensó en ello, tal vez apoderada también de aquella sensación que se transmitía a través de la mente y del corazón.
    Es la magia de los cuentos :) y éste es uno precioso, de los de antaño.

    Un abrazo!

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    1. Es una posibilidad también, Carlos. Si les gustó entonces no me preocupa tanto je, je...

      Besotes.

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  4. Jajaja seguro que embobados por la historia se comieron todido :)

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    1. ¡Paula, qué alegría! A ver si te tenemos participando pronto en El Cuentacuentos. Me alegra saber que te ha gustado aunque haya sido un poquito, pero mucho más de tenerte por aquí de nuevo.

      Besotes.

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  5. Jeje, muy cierto. O les dijo "Si quieren saber el resto, cómance las acelgas" ¡Gran trabajo!

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  6. Era otra alternativa, Charlie, pero el chantaje con los niños no siempre da resultado ;)

    Besotes.

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  7. Genial el enlace que has hecho, habrías conseguido que hasta yo me comiera las acelgas de haber estado en aquel comedor, pero no te dejaría irte de rosistas sin saber el final :P hubiera pedido también espinacas.

    Un besote!

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    1. La verdad es que la frase de Roc me vino de perlas, porque si no no hubiera sabido cómo continuar. A veces me meto yo sola en unos embolados que pa'qué.

      Besotes.

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  8. Eso es matar dos pájaros de un tiro. Una bonita historia para comer acelgas o lo que se tercie, y aunque los niños se quedaron a la espera de un final para el cuento, creo que el mensaje de la aliénigena está meridianamente claro
    Besos!

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    1. Gracias, María, ;) pero en mi mente no era una alienígena sino una elfa (desde luego no lo especifico por ningún sitio, la verdad sea dicha). Supongo que da igual, al final el asunto queda suspendido en el aire je, je.

      Besotes.

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  9. Me has sorprendido, porque mira que avisaste en el post, pero claro me has metido tanto en la historia que no me esperaba ese final, y ahora me quedo con ganas de más y no de acelgas precisamente jajjaja.

    1 beso

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    1. Hasta yo me quedé con ganas de continuarla, pero es que así encajaba mejor la frase de las acelgas. Y a decir verdad, llegué a un punto en qué no sabía cómo salir de la historia sin que perdiese intensidad o magia. La frase me vino al pelo je, je...

      Besotes.

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  10. Te ha quedado bordado este dos por uno. Con historias así, hasta yo me comería un plato de acelgas ;)

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    1. Eres muy generosa, Sara, lo ideal hubiera sido completar la historia del globo, pero bueno...

      Me alegra sabe que te ha gustado.

      Besotes.

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  11. Pero lo de las acelgas no fue hace un par de semanas... jejeje... Felicidades por la historia me ha encantado.
    Mundoyás

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    1. Gracias, Mundoyas. Yo temía que el corte tan brusco no convenciese. De hecho, aún sigo pensándolo je, je.

      Besotes.

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  12. Me gusta esa historia que has tejido con magia de cuento, de los cuentos de antaño.
    Y mira que detesto las acelgas, pero yo me las habría comido con tal de escuchar una historia con tanta calidad :)

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    1. Malena, estamos escribiendo con frases para un sitio de cuentos... Echaba de menos un poco de esa magia en mis escritos. A ver si sigo con esa tónica je, je.

      Besotes.

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  13. Me haces eso a mi y te monto un escándalo. No terminar la historia por las acelgas. Vamos, vamos.

    Un abrazo

    www.utopiadesueños.com.es

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    1. Utopía, estoy contigo je, je... Yo soy de las que prefiere una buena historia a una buena comida je, je. Besotes.

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  14. Genial como has hilado el relato partiendo de una frase y terminado con la del reto. Me pasa como al resto, que me quedo con ganas de más...

    Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

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    1. ¡Hola, guapi!:

      La verdad es que la historia en mente y manos de otro hubiera dado mucho más de sí, pero siendo honesta... a mí se me acabó la inspiración. Además estaba ya arraigado el deseo de usar la frase de Roc al final del texto y sucumbí a ello je, je. Siento haber decepcionado un poquillo.

      Besotes.

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  15. ME HA ENCANTADO, hacía mucho que no tenía 5 minutejos para leerte y me ha gustado el giro final. Las ideas que no tengan los niños y lo que se les tienen que ocurrir a los cuidadores y maestros,... no tienen precio.
    Besotes de los 3 de Fuenla

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    1. A mí me parecen cada vez más mediocres y forzados mis escritos, pero se agradecen vuestros elogios je, je. Máxime con una visita tan esperada como la tuya, guapi. Besotes.

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