Otros locos maravillosos

11 de marzo de 2009

11 M

Fecha maldita. Perdición de cientos de almas. Ángeles arropados bajo escombros que sufrieron entre polvo, llamas y amasijo de hierrros la locura de la muerte en primera persona. El llanto se agolpaba en mis ojos ante el temor de perder a alguno de los míos.

Me equivocaba. Ese día no perdí uno sino miles. Pájaros enjaulados que no pudieron volar al otro lado del terror. Mientras de este lado sólo quedamos nosotros: los asustados por la falta de noticias y por las cifras que se agolpan en nuestras retinas y oídos dejando que nos sintamos más muertos que vivos a cada nuevo detalle.

Quisiera donar hasta mi última gota de sangre y con ella alargar los flecos de cada uno de sus destinos. Quisiera compartir mis mejores momentos y preparar mi cuerpo para dejar de ver el azul del cielo y para impedir mi paso descalza sobre la arena de la playa. Quisiera cortar la entrada de oxígeno a mis pulmones para bañar con el aire del que me privo el espíritu de los heridos. Quisiera ser la boca que cuente un chiste o una buena historia y arrancar a los caídos una última sonrisa que perdure más allá de lo infinito. ¡Cómo duele la distancia y sentir tanta desgracia sin poder hacer nada!

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4 comentarios:

  1. Me resulta increíble que haya gente que pueda hacer daño a otras personas, que sea capaz de arrebatar cientos de vidas sin inmutarse.

    Lo más grande que tenemos, el alma y el corazón, dónde quedarán...

    Mis respetos a todos los caídos...

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  2. Y los trenes siguen saliendo,porque no sonseguirán con sus armas detener la vida.

    Un abrazo!

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  3. En la vida olvidamos muchas cosas, pero, a qué todos recordamos perfectamente qué estábamos haciendo ese día??? Yo vivía en Madrid cuando sucedió y os aseguro que el silencio que había en toda la ciudad era impresionante. Se respiraba paz, como una reivindicación colectiva que salía del corazón. Abrazo.

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  4. un día que muchos desearian olvidar, y yo me incluyo porque ese dia mi hermana tenia que haber cogido el tren que exploto en Atocha, por circunsancias de la vida no lo hizo, y cada 11m la agonia de aquellas horas hasta que la puede localizar me vuelve a la mente y me angustia de nuevo

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