Otros locos maravillosos

24 de noviembre de 2012

Testamento de una donante

 

No quiero cajas,

solo el beso de las raíces

de mi árbol,

la brisa fresca

del agua del río

y el cielo agitándose

como un prado.

 

Cuando yo me muera

quiero ser ceniza

viajante en el aliento

de la vida que dejo atrás.

No quiero funerales…

solo sonrisas

al roce caluroso

del nuevo mañana

que me fundirá en los pechos

 de los picos que dibujan su horizonte.

 

¡No quiero ser madera

ni comida de gusanos!

Prefiero volver al útero fértil

de la Tierra y alimentar

con mi nueva forma

los verdes pastos .

 

No quiero el crujido de astillas.

No quiero lloros,

quiero tan solo rodar

libre por el mundo

en pequeñas motas.

 

Quiero ser aguja en el pajar

y herida de estrellas,

la margarita que come la oveja,

la pequeña historia

del polvo mágico de las mariposas.

Quiero ser médula y brindarte vida,

quiero ser pulmón…

y tu corazón,

si es que me lo permites,

quiero cantar tus mismas canciones

a bordo de tu propia garganta.

Quiero salvarte y dejar de ser sirena llorona

para engatusar a Ulises.

Quiero ser eterna.

6 comentarios:

  1. Místicos versos amiga mía, con los que me siento identificado, sin duda ser ceniza al viento es mejor que te coman los gusanos.

    Muxu bat

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    1. La verdad es que no agrada demasiado la idea de esos bichos hurgando en mis entraňas no je, je. Besotes.

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    2. La verdad es que no agrada demasiado la idea de esos bichos hurgando en mis entraňas no je, je. Besotes.

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  2. Pues mejor manera de ser eterno que regalar vida a alguien no creo que exista.

    Me gustó mucho el poema.

    Fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Oski, me encantaría leer versos tuyos algún día.

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  3. asi me siento yo...

    Hace mucho que abandoné...

    Quiero regresar...

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