
TESTAMENTO DE UNA DONANTE:
No quiero cajas,
solo el beso de las raíces
de mi árbol,
la brisa fresca
del agua del río
y el cielo agitándose
como un prado.
Cuando yo me muera
quiero ser ceniza
viajante en el aliento
de la vida que dejo atrás.
No quiero funerales…
solo sonrisas
al roce caluroso
del nuevo mañana
que me fundirá en los pechos
de los picos que dibujan su horizonte.
¡No quiero ser madera
ni comida de gusanos!
Prefiero volver al útero fértil
de la Tierra y alimentar
con mi nueva forma
los verdes pastos.
No quiero el crujido de astillas.
No quiero lloros,
quiero tan solo rodar
libre por el mundo
en pequeñas motas.
Quiero ser aguja en el pajar
y herida de estrellas,
la margarita que come la oveja,
la pequeña historia
del polvo mágico de las mariposas.
Quiero ser médula
y brindarte vida,
quiero ser pulmón…
y tu corazón,
si es que me lo permites,
quiero cantar tus mismas canciones
a bordo de tu propia garganta.
Quiero salvarte
y dejar de ser sirena llorona
para engatusar a Ulises.
Quiero ser eterna.
Místicos versos amiga mía, con los que me siento identificado, sin duda ser ceniza al viento es mejor que te coman los gusanos.
ResponderEliminarMuxu bat
La verdad es que no agrada demasiado la idea de esos bichos hurgando en mis entraňas no je, je. Besotes.
EliminarLa verdad es que no agrada demasiado la idea de esos bichos hurgando en mis entraňas no je, je. Besotes.
EliminarPues mejor manera de ser eterno que regalar vida a alguien no creo que exista.
ResponderEliminarMe gustó mucho el poema.
Fuerte abrazo.
Gracias, Oski, me encantaría leer versos tuyos algún día.
Eliminarasi me siento yo...
ResponderEliminarHace mucho que abandoné...
Quiero regresar...