
(Dedicado a...)
Frase de Jara: "Quedan tres minutos y medio para ahogar el silencio"
Quedan tres minutos y medio para ahogar el silencio. Ése que precede al trueno en una tormenta y te indica lo cerca o lo lejos que ésta se encuentra del lugar donde tus pies se posan sobre la tierra.
La lluvia fuera no cesa y yo por fortuna, me encuentro al amparo de tus abrazos y al abrigo de tu cuerpo. Un escalofrío de placer me recorre. Es mágico poder compartir estos momentos contigo, aunque me parece estar dentro de un sueño y que en cuanto despierte tú habrás desaparecido de mi vida sin dejar rastro.
El agua escurre desde el tejado y deja pequeños caminos en los cristales de la ventana, que llegan invariablemente al suelo. Son como pequeños regueros de lágrimas que purifican el aire. Los veo porque no hemos bajado la persiana. Adoras la luz de la luna y sospecho que ese halo de misterio que te rodea, se lo debes a su belleza plateada que tomaste prestada. Como sé también, que tu pelo negro lo arrebataste a la mismísima negrura de la noche y que tu risa imita la música del nacimiento del río Carrión. Me giro y te sonrío, aunque sé que duermes. Tu respiración lenta y rítmica me lo indica…
Escucho ensimismada la paz que nos aísla del mundo y que lo envuelve todo con su caricia de terciopelo. Soy consciente de su caducidad que se hará evidente con el próximo trueno, pero me agrada poder disfrutarla a solas sí, pero con tu cálida presencia a mi lado.
Desde la cama, me imagino caminando descalza bajo la lluvia de agosto, por las parcelas o por la era, y empapándome de esa sensación de plenitud que me provoca su contacto en la piel. Sé que es una quijotada pensar de este modo, pero es algo que hago a menudo. Actúo así, movida por la ilusión de confundirme con la lluvia y de ser una gota más o una planta que sacia su sed al beso fresco del agua celeste.
La lluvia en verano siempre me trae esa sensación de nostalgia que no puedo remediar. Y la espera del retumbar de ese tambor gigante, que rasgue el cielo en breves instantes, me causa una especie de desamparo que nunca he logrado explicarme. Por eso me aferro a tu abrazo perezoso con fuerza.
Suspiras a mi lado, tendido, entre sueños que tu cerebro teje nervioso, para evitar que despiertes. Quizá haya sido un bostezo o un leve quejido ante la pesadilla que insiste en no abandonarte. Beso, con la levedad de una pluma, tu frente. Y contemplo tu rostro y tu torso semidesnudo sobre las sábanas, que tanto nos estorbaban hace unas horas, en nuestro juego amoroso.
Sobreviene el trueno y te mueves inquieto en la cama. Poso mi mano sobre tu brazo izquierdo y doy cobijo a tu llanto contenido. Sonríes agradecido ante el gesto. No despiertas...
Quedan tres minutos y medio para ahogar el silencio. Ése que precede al trueno en una tormenta y te indica lo cerca o lo lejos que ésta se encuentra del lugar donde tus pies se posan sobre la tierra.
La lluvia fuera no cesa y yo por fortuna, me encuentro al amparo de tus abrazos y al abrigo de tu cuerpo. Un escalofrío de placer me recorre. Es mágico poder compartir estos momentos contigo, aunque me parece estar dentro de un sueño y que en cuanto despierte tú habrás desaparecido de mi vida sin dejar rastro.
El agua escurre desde el tejado y deja pequeños caminos en los cristales de la ventana, que llegan invariablemente al suelo. Son como pequeños regueros de lágrimas que purifican el aire. Los veo porque no hemos bajado la persiana. Adoras la luz de la luna y sospecho que ese halo de misterio que te rodea, se lo debes a su belleza plateada que tomaste prestada. Como sé también, que tu pelo negro lo arrebataste a la mismísima negrura de la noche y que tu risa imita la música del nacimiento del río Carrión. Me giro y te sonrío, aunque sé que duermes. Tu respiración lenta y rítmica me lo indica…
Escucho ensimismada la paz que nos aísla del mundo y que lo envuelve todo con su caricia de terciopelo. Soy consciente de su caducidad que se hará evidente con el próximo trueno, pero me agrada poder disfrutarla a solas sí, pero con tu cálida presencia a mi lado.
Desde la cama, me imagino caminando descalza bajo la lluvia de agosto, por las parcelas o por la era, y empapándome de esa sensación de plenitud que me provoca su contacto en la piel. Sé que es una quijotada pensar de este modo, pero es algo que hago a menudo. Actúo así, movida por la ilusión de confundirme con la lluvia y de ser una gota más o una planta que sacia su sed al beso fresco del agua celeste.
La lluvia en verano siempre me trae esa sensación de nostalgia que no puedo remediar. Y la espera del retumbar de ese tambor gigante, que rasgue el cielo en breves instantes, me causa una especie de desamparo que nunca he logrado explicarme. Por eso me aferro a tu abrazo perezoso con fuerza.
Suspiras a mi lado, tendido, entre sueños que tu cerebro teje nervioso, para evitar que despiertes. Quizá haya sido un bostezo o un leve quejido ante la pesadilla que insiste en no abandonarte. Beso, con la levedad de una pluma, tu frente. Y contemplo tu rostro y tu torso semidesnudo sobre las sábanas, que tanto nos estorbaban hace unas horas, en nuestro juego amoroso.
Sobreviene el trueno y te mueves inquieto en la cama. Poso mi mano sobre tu brazo izquierdo y doy cobijo a tu llanto contenido. Sonríes agradecido ante el gesto. No despiertas...
La lluvia en verano es casi mágica... recuerda que nada es eterno, ese calor sofocante y quizá esa presenticia cálida sobre la cama...
ResponderEliminarPor eso es aconsejable pensar de manera quijotesca y esperar a despertar después de un ruido sordo.
Besitos!
Para mí la lluvia siempre es mágica, y la de verano especialmente. Mas de diez años tarde, pero por fin respondo a tu comentario. Gracias, Galamina. Un abrazo.
Eliminarpues que te digo, siempre me sorprende lo que sale de una frase tan sencilla. Muy romantico el tema XD
ResponderEliminarCierto, lo bonito de El Cuentacuentos, era la variedad de historias tan sumamente diferentes, y otras tan similares en su trasfondo, pero tan distintas en forma que salían a partir de una misma frase. Siento el retraso de diez años en responderte. Un abrazo.
EliminarMe ha encantado, de lo que más de lo que he podido leer tuyo, en serio. Creo que es un paseo precioso por una lluvia de sentimiento.
ResponderEliminarUn besote.
pd: vine antes pero resulta que hoy debo de estar tonta y ya no sé ni cual es mi usuario.. muy triste :(
Mil gracias, Jara, ahora que releo esto, creo que tras los diez años transcurridos, aún me sigue despertando las mismas sensaciones. Un placer que te gustase tanto en su día.
EliminarUn besaaaaaaaaaaazo.
Gracias por pasarte por mi blog. Ya había leído tu historia, aunque estaba en el curro y no tuve tiempo de firmar.
ResponderEliminarLo que más me ha gustado de tu relato es la atmósfera, esa tormenta de verano, la penumbra, las gotas que recorren el cristal. Es mágico. ¡Enhorabuena!
un saludo.
La lluvia siempre despierta en mí, un halo de nostalgia y enamoramiento que no puedo reprimir. Siento haber tardado diez años en responderte.
EliminarSe asoma a la luz del rayo,y a escondidas le dice al corazón sal! y en ese intervalo de calma y quietud con el cosquilleo que produce el orbayu sobre el tiempo,salen en silencio las palabras para unirse al momento en poesía.
ResponderEliminarSe escucha el trueno,pero ya no hacía falta decir mas palabras.
Bellamente escrito Sechat,llegome lo de la era,vivo junto a una :)
Un abrazo
¿Ninive y qué te digo yo a ti? Después de diez años desde que me dejaste estas palabras, y unos cuantos, aunque menos, desde que te perdí la pista. Por ti y por Tormenta, me sentí acogida en El Cuentacuentos como si siempre hubiera sido una más de vosotros, lo cual es impagable. Echo de menos esos tiempos. Os echo de menos, chicos.
EliminarPrecioso y estupendamente expresado, hay magia contenida y algunas frases que dignas de enmarcar. El amor es una temática conflictiva ¿quien no escribe sobre amor? pero no es eso lo importante.
ResponderEliminarlo importante es aportar un granito de arena, una visión subjetiva y hermosa, para embellecerlo aún más. Y con este texto lo consigues :)
muchos besos guapa!
Mil gracias, Tormenta, ojalá algún día retomes la escritura, porque ese día lo celebraré por todo lo alto. Sabes que siempre me gustó cómo escribías.
EliminarUn besaaaaaaaaaaazo.