"La complicidad se asomaba a sus ojos, no dejarían pasar aquella oportunidad" Frase de Angelical para El Cuentacuentos.
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Foto de Salvador P.,obtenida en www.Flickr.com |
La complicidad se asomaba a sus ojos, no dejarían pasar aquella oportunidad, la sonrisa iluminaba sus miradas con la intensidad de la emoción de una travesura compartida con los amigos de toda la vida. Pasarían muchas noches en vela como aquella: caminando de puente a puente y viajando por toda Europa; quitando algunos de los estúpidos candados de las ingenuas parejas de enamorados que habían cogido por costumbre colgarlos, como un tenderete de pequeñas instantáneas amorosas en los puntos más emblemáticos de cada ciudad. La oscuridad fue la mejor cómplice para su actividad clandestina.
Nadie denunció la desaparición de aquellas reliquias de amor, puesto que aquel grupo de ladrones retiraba sólo algunos y lo hacía siempre de forma aleatoria; a veces incluso los cambiaban de sitio o incluso de ciudad, eso sí siempre dejando a cambio, a modo de disculpa, un poema, con lo cual el agravio sólo quedaba a la vista de las parejas dueñas de los pequeños candados desaparecidos: enamorados que invariablemente entraban en una espiral de pesimismo, creyéndose que la crisis había llegado a su historia y la llama se había extinguido, como si aquel extraño revés fuese el símbolo de esa falta de magia.
Mientras tanto, una gestoría de Seguros pulía los últimos detalles de su campaña de lanzamiento. Su recurso: imágenes con la resolución de un programa de cámara oculta donde se veía claramente como un grupo de varios jóvenes con aspecto de mochileros, se divertía arrebatando durante la noche los "candados del amor" en algunas de las ciudades más turísticas. El spot finalizaba con un inmenso rótulo en letras parpadeantes que rezaba: "Cubrimos lo que otros seguros no alcanzan a imaginar. Llegamos a donde nadie llega. Porque lo que más nos importa es tu felicidad, por encima incluso de tu seguridad."
Es un poco improvisado, pero espero igualmente que os guste. Me conformaré al menos, con que no os deje indiferentes.
ResponderEliminarA mi me has hecho pensar que siempre hay quien saca tajada de todo y que cuánta superstición hay!!!
ResponderEliminarY lo que me ha gustado es el final, no lo esperaba.
Muaks
Sé que he estado en una ciudad que cuelgan candados en un puente y no recuerdo cuál es.... ¡Tengo una cabeza...! No sé si a ti te ha inspirado este relato esa misma ciudad, pero me gusta.
ResponderEliminarEs un relato muy dinámico y también sorprende que te alejes de los tópicos a los que te podría llevar la frase en cuestión, que invita al romanticismo y a escribir de las ñoñerías del enamoramiento en sus primeras fases.
Un abrazo y espero que sigas escribiendo con asiduidad.
Pues sí, me ha gustado. Es original y, mira, estoy de acuerdo con Ananda, siempre hay alguien que puede ver el lado lucrativo de las cosas y te lo venden como si fuera una defensa de tu felicidad.
ResponderEliminarSaludos :)
¡Hola, Ananda!:
ResponderEliminarésta es una de esas pocas veces en que tenía ya el final perfilado desde el primer momento en que me puse a escribir. Me alegra haberte invitado a la reflexión y sí, como bien dices, hay quien saca tajada de cualquier cosa.
Besotes.
Roc,
ResponderEliminarlo de los candados surgió en mi duermevela habitual. Por norma general mis mejores ideas surgen en ese momento. No me he inspirado en ninguna ciudad en particular (de hecho nunca he viajado al extranjero), pero podría haber sido mi propia ciudad, puesto que últimamente se han empezado a ver candados por los puesntes je, je.
Un besote.
¡Hola Natalia!:
ResponderEliminarquería salirme un poco de lo que creía que sería el tema principal de los relatos de El Cuentacuentos a partir de esta frase y me alegra haberos invitado a ver ese lado lucrativo ji, ji.
Un abrazo.
Está chulo.A mí me gustó mucho.
ResponderEliminarPuro marketing, aunque en general, podría ser una forma genial de protección porque tal y como están las cosas... Lo más bonito sería no tener que verse obligad@ a dar cabezazos.
Un saludo.
No he podido evitar que tu relato me llevase a un puente de Sevilla que visitaré en breve. Por un lado me hace sonreír pensando en esa gente que "creen" que mientras ese candado no se rompa su amor seguirá siendo fuerte. Por otro lado me da rabia pensando en la "gente" que se aprovecha de las desgracias de los demás... Un beso!
ResponderEliminarBesines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.
Perfecto ensamblaje, tal como uno de esos candados, entre los dos cuerpos de un relato que me ha gustado ya desde la maquiavélica travesura (los humanos) hasta la referencia hacia la insensible maquinaria del consumo (el sistema)
ResponderEliminarTodo cabe en sus redes y no hay candado que pueda mantenerlo encerrado.
Un abrazo!
Esther,
ResponderEliminarhoy por hoy hay quien comercia con cualquier cosa: ya sean sentimientos, entradas de un partido, armas, la paz...
Quería llamar la atención sobre afán de enriquecerse a costa de otros. Un besazo, guapa.
Niobiña,
ResponderEliminarvivimos en un mundo de contrastes y de apariencias. El mercadeo con cualquier cosa está a la orden del día y sólo quería dejarlo plasmado.
Un besote.
P.D.: Disfruta de Sevilla, quilla.
Gracias, Carlos, por tu metáfora pues plasma a la perfección la temática de este relato.
ResponderEliminarUn besote y feliz S.Santa.
Está claro que la gente se aprovecha lo que sea para beneficiarse, incluso a costa de los demás (o de sus ilusiones, creencias, etc. al dejar esos candados ahí). De todas formas la idea no es mala, ¿eh? jajaja
ResponderEliminarMe ha gustado mucho, sobre todo porque no me esperaba un final como el que has escrito :)
Besos!!
Je, je Atenea, me agrada saber que el final tampoco a ti te ha dejado indiferente.
ResponderEliminarUn besote.
Sechat, muchas gracias por visitar mi blog.
ResponderEliminarSechat, escribes muy bonito, un placer estar aquí, en este bonito rincón.
Un beso.
Pues no deja indiferente. Me ha llamado la atención la fotografía porque yo una vez también escribí sobre un candado atado sobre un puente. Lo único que tengo que confesar es que el candado lo robé :D Me explico, no lo robé de una tienda, estaba ya en el puente, pero sin inscripción. Así que saqué mi pilot y escribí sobre él.
ResponderEliminarVamos, que lo tomé prestado :)
La lluvia habrá borrado lo que puse.
Besos