
Inconsciente, tendido en la arena, permanecía ajeno al azote del agua en sus ropas. Sólo el ensordecedor revoloteo de decenas de aves en lo alto sobre su cabeza, le devolvió la consciencia por unos minutos. Fueron también esos mismos pájaros los que le arrebataron la vida, atacándole desde todos los ángulos. Había sobrevivido al naufragio, pero no pudo contra la hambruna que padecían aquellos pajarracos desde hacía meses.
Vaya putada Sechat. Pobre... salió de Málaga y se metió en Malagón (y yo me parto de risa encima).
ResponderEliminarMe ha gustado. Bien. No me esperaba el final y eso es buenísimo.
Besito de buenas noches
Eso sí que es mala suerte. No sé si es mejor morir de hambre o devorado...
ResponderEliminarBesos
Me agrada ver que el final te ha sorprendido. Eso es bueno. Un besazo a ti también, Ananda.
ResponderEliminarAdR:
ResponderEliminarQuería hacer algo distinto y contundente. No sé si lo he logrado. Un besazo.
Sin necesidad de efectos especiales y rompiendo bruscamente el despertar a la esperanza con una muerte lenta y viva, logras en apenas unas líneas, como si de olas que avanzasen hacia el final se tratase, narrar la breve vida de un náufrago.
ResponderEliminarMola este micro mas que la peli "Pájaros" :)
Ya recuperado me pongo al día, un abrazo!
Llego años después a contestar tu comentario... ¡Ojalá vuelvas a escribir algún día, Carlos! Un abrazo.
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