Foto d
e Photoalto

Ella se perdió entre la multitud como se pierde una lágrima en la arena. Ni siquiera volteó la cabeza, mientras se alejaba, en ese gesto tan suyo de atusarse el pelo, para simular una despedida. Y eso quizá fue lo que más le dolió: comprobar cómo la marea de gente la llevaba consigo y ni su propia y estúpida arrogancia, ni la fría resolución de ella, cedían en el instante más necesario.
Lo hice a partir de la frase 25 del cuentacuentos. Es otro de mis experimentos, para crear microrrelatos.
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