¡Hola!:


En fin, nos leemos, cazadores. Si os apetece, regresaré por aquí el jueves.
Un besazo.
Hoy vengo con un reto que he descubierto hace muy poquito, gracias a Roxana B., y al que me gustaría unirme siempre que me sea posible.
En realidad más que de un blog, debería decir que esta propuesta parte de una comunidad literaria, pero bueno mejor comprobad por vosotros mismos de qué se trata, visitando el enlace a esta convocatoria. Comprobaréis que Sueños de tinta es verdaderamente mucho más que un simple blog.
La verdad es que me cuesta aún comprender su mecánica, y no me convence demasiado eso de Discord, supongo que mis reticencias se deben más a desconocimiento que a otra cosa, pero por ahora, no me atrevo a aventurarme en esa zona del mundo de Sueños de tinta (yo la denominaba erróneamente, Inksdreams, por su url). Quizá más adelante... Sea como sea, por el momento me conformo con los retos semanales.

⤘RETO LITERARIO SEMANAL #8: LUCIÉRNAGAS

ESA PRIMERA VIDA (©Rebeca Gonzalo)
Me gusta tumbarme bajo las estrellas al relente del cierzo, arropada con la chaqueta que me regalaste hace ya tantos años.
«No hay mejores vistas del pueblo que las que tenemos desde nuestra casa», acostumbrabas a decir. Y yo reía por tu comentario, aunque al principio me sonaba demasiado arrogante.
Pero sí, con los años he de darte la razón. No hay nada que pueda igualar estas vistas. Es mágico poder contemplar la puesta de sol cuando éste se oculta tras las montañas sin más obstáculos entre él y los ojos que lo observan que un par de cables eléctricos. Y la verdad es que con el paso del tiempo uno se acostumbra a ellos y ya ni molestan.
¿Te das cuenta? Sigo hablando en plural. Me cuesta desprenderme de ese nosotros en el que nadie creía, excepto tú y yo.
¡Ojalá estuvieras aquí conmigo todavía! Por las tardes pasearíamos tras las escuelas, por esos maravillosos caminos de tierra que parecen sacados de otros tiempos. Yo me detendría en alguno de los prados para buscarte tréboles de cuatro hojas. Esos que sólo mi fe inquebrantable por la felicidad de estar contigo me permitía encontrar. Luego nos daríamos un atracón de moras, tratando de ocultar nuestro dulce delito con bocas teñidas de púrpura, como si fuésemos críos. También recolectaríamos acederas para preparar en ensalada.
Otro día u otra tarde, durante el paseo, nos dedicaríamos a pedir nuevos deseos a cada diente de león transformado en abuelito, y soplaríamos su cabeza de pelusa para lanzarlo lo más lejos posible... haciéndolo volar. Tú me harías cosquillas posando sobre mi mano una mariquita rescatada del verdor de una hoja. Y yo volvería a reír con ganas. Con tantas como las que siento ahora de darte un beso, aunque sé que es imposible.
Por la noche cogeríamos un saco y una linterna e iríamos en busca de gamusinos. Repetiríamos la excursión nocturna durante todo el verano, incluso a sabiendas de que nunca encontraríamos uno. Fingiríamos además (ante todo el que nos preguntase) ser verdaderos expertos en la materia y nos inventaríamos a cada momento una nueva leyenda en torno a ellos o una nueva cualidad. Y volveríamos a reirnos. Eso sí, por si las pilas de la linterna fallasen iríamos equipados también con un tarro lleno de luciérnagas. Por supuesto con la tapa debidamente agujereada a modo de respiradero. Y al volver a casa las liberaríamos. Yo te diría solemne: «Las luciérnagas son los ángeles de los insectos. Nunca hay que hacer daño a una». Y tú con tu mirada de ángel travieso me darías la razón y las soltarías.
Pero lo sé. Todo eso es imposible. Son tiempos que no volverán. No podrás contar de nuevo las pecas sobre mi nariz o mis mejillas, ni adivinar dónde me saldrá una nueva, mañana. Ni yo podré cortarte el pelo con mis usuales trasquilones. ¿Te acuerdas de ello? Te enfadabas mucho al principio, pero en cuanto te mirabas en el espejo a mí me entraba la risa y al final los dos acabábamos llorando a carcajadas.
Esos veranos de pura borrachera de felicidad son las ruinas de una vida pasada. Juro que lo sé, aunque a veces finja no saberlo. Prefiero revivir aquellos recuerdos de esa primera vida, y mantener a salvo ese nosotros, que seguir viva sin ti, sin más, en esta primera muerte.


Aprovecho este texto para participar además de en el reto de Inksdreams, Sueños de tinta, en la edición de este mes para "El tintero de oro" organizado por David Rubio desde su blog.
Me encantaría saber qué opináis de mi relato, así que contádmelo en los comentarios, por favor. Por supuesto, sería de gran ayuda si me dieseis indicaciones para pulir mi estilo. Osea que siempre que veáis una imagen como la que aparece a continuación de "lector cero" os dará vía libre para ello.
Me encantaría saber qué opináis de mi relato, así que contádmelo en los comentarios, por favor. Por supuesto, sería de gran ayuda si me dieseis indicaciones para pulir mi estilo. Osea que siempre que veáis una imagen como la que aparece a continuación de "lector cero" os dará vía libre para ello.

En fin, nos leemos, cazadores. Si os apetece, regresaré por aquí el jueves.
Un besazo.
Hace años, cuando escribía, casi con la misma rapidez con que llegaba el aire a mis pulmones, te invitaba a que paseases también por este rincón. Pero, por un tiempo, las letras me abandonaron y me refugié en el scrap, la bisutería y el mix-media. Producto de esa etapa nació: www.fabricadeartesania.com
Afortunadamente, las letras han regresado a mi vida y no pienso renunciar a ellas.
Gracias, Rebeca, por participar con este relato en EL TINTERO DE ORO de este mes. Lo comparto en Google+, Facebook y en la nueva comunidad creada en MeWe (por aquello de que desaparece G+). Un fuerte abrazo y suerte!!
ResponderEliminarMil gracias, David. Me has dejado intrigada con lo de MeWe porque no tengo ni la menor idea de qué es. Así que voy a investigarlo.
EliminarUn abrazo.
Triste y melancólico. Muy poético también. Esa imagen de las luciérnagas como ángeles me ha encantado. Mucha suerte en el Tintero, Rebeca.
ResponderEliminarMuchísimas gracias por la visita y comentario, Marta. Encantada de tenerte aquí. Y sí, la verdad es que me quedó terriblemente melancólico y romántico.
EliminarUn abrazo.
Ohh! Me ha encantado! Agridulce belleza de la maldita nostalgia.
ResponderEliminarYa nunca olvidaré el secreto de las luciérnagas.
Besos
¡Qué bonito, Neli! De verdad que deberías probar a escribir. Estoy convencida de que saldría maravillosa poesía de tus manos.
EliminarUn besazo enoooooooooooooooooorme.
Es muy bonito Rebeca. Hoy estamos las dos nostálgicas. Con las gambusinas me has recordado a un amigo que las tiene siempre en la boca, jajaja.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Acabo de leer el tuyo, y me has traído de nuevo a la memoria preciosos e impagables recuerdos de infancia. ¡Qué bonito volver a revivirlos! Mil gracias.
EliminarUn besazo enooooooooooooorme.
Creo que nos hemos liado, Nani. Gambusinas y gamusinos son conceptos muy diferentes XD
EliminarHola Rebeca me a encantado un relato agridulce y poetico. Saludos
ResponderEliminarMuchas gracias, Cecy.
EliminarUn abrazo.
¡Hola! ¡Qué bueno que te hayas sumado a los retos semanales! Ojalá te animes a los otros o a los anteriores también ;) Si quieres, puedo explicarte de Discord cuando gustes, que realmente, es una bonita comunidad, por si te animas a unirte :)
ResponderEliminarSobre el relato, me ha encantado. Vaya que para ser el mes del amor, te has ido por lo trágico (?) me gusta eso <3 la verdad, es que lo que más me ha gustado ha sido el tarro de luciérnagas y esa metáfora que ha dicho sobre ellas ¡qué bonitos recuerdos! Una pena que realmente sean sólo recuerdos, que te llena de nostalgia leerlo.
¡Un abrazo!
¡Hola, Roxana!:
EliminarComo digo en el post, me encantan las luciérnagas, y siempre he querido escribir una historia en la que apareciesen. Lo demás son todos dulces recuerdos de infancia, les he dado otro cariz para que encajasen con el personaje, pero son vivencias propias en mayor o menor medida.
Por ahora lo de Discord lo dejo en stand by, con tu permiso, pero si me decido y tengo dudas te consulto. No te preocupes.
¿Te puedes creer que no había caído en febrero como mes del amor? ¡Vamos que soy super romántica!
Y, por cierto, me has dado una alegría con lo de escribir para convocatorias anteriores. No sabía que se podía.
Mil gracias.
Un relato muy tierno y bien llevado que habla de la pérdida, o de la renuncia a caer en sus crueles garras. Muy bien escrito, Rebeca, se nota las muchas vueltas que le has tenido que dar para conseguir un texto tan limpio.
ResponderEliminarMucha suerte.
Muchísimas gracias, Bruno, me abruma que tengas tan alto concepto del tiempo que he dedicado a este relato. No me malinterpretes, pero la verdad es que resultó "fácil" porque son todos recuerdos de infancia adaptados al personaje.
EliminarUn millón de gracias, no obstante. Un abrazo.
Un relato muy melancólico y muy bien levado. Evocar el recuerdo del pasado da tristeza, pero a veces hay que agarrarse a lo bonito del pasado. ¡Suerte en el tintero! Un abrazo.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Mamen. Es cierto eso que dices: a veces los recuerdos, aunque un poco tristes, encierran una belleza a la que no es fácil renunciar.
EliminarUn abrazo.
Hola!
ResponderEliminarRebeca, da igual a los retos que te apuntes o te propongas, siempre los superas y eres digna de admirar. Me ha encantado este relato, como siempre. Me ha parecido muy emotivo. Creo que las luciérnagas le dan un toque mágico especial.
Un beso
Muchísimas gracias. Eres un encanto. Las luciérnagas se merecían una historia conmovedora. Y creo que encajaban perfectamente. Me alegra de veras saber que te ha gustado tantísimo.
EliminarUn beso a ti también.
¡Hola, Rebeca!
ResponderEliminarMuchísimas gracias por participar del octavo reto literario de Sueños de Tinta. He disfrutado mucho leerte. Escribes muy bonito y la historia me ha provocado una nostalgia que me ha conmovido mucho. Es muy interesante cómo te explayas en la narración y provocas empatía con lo que siente la muchacha. Lo cual deja un sentimiento triste pero tan enternecedor.
Ánimos con tu pluma, será genial si continuas participando de los retos a tu tiempo. También, como decía Roxana, puedes hacer sin problema los retos ya publicados semanas anteriores si lo deseas. Ya que no hay límites de tiempo ni extensión para participar de cada uno.
Espero que tengas una estupenda semana.
¡Abrazos!
Muchísimas, muchísimas, muchísimas gracias por pasarte a comentar y por tus palabras sobre mi escrito.
EliminarMe habéis dado una alegría con lo de poder escribir para convocatorias anteriores. Me da que me animaré a ello.
Un abrazo enorme.
Un relato muy evocativo y melancólico que nos trasporta a la felicidad absoluta de una pareja. Me han encantado todas esas pequeñas anécdotas de complicidad que narras entre ellos, es lo que da su ternura al texto y lo hace creíble, auténtico. Además creo que es muy visual, incluso colorista, y eso le aporta una luz que contrarresta lo gris de los sentimientos que suscita. En resumen, que me ha parecido muy bueno y me ha gustado mucho.
ResponderEliminarUn saludo y mucha suerte en los concursos a los que te presentas, Rebeca. Nos "veremos" en el del Tintero :))
¡Hola, Julia!:
EliminarMuy agradecida por tu visita y más aún por tus palabras sobre el contraste que se crea en mi texto.
En cuanto a lo de visual me alegra mucho que lo consideres así, porque todo lo que cuento son recuerdos reales de infancia, aunque ligeramente retocados.
Por supuesto que nos leemos en El Tintero.
Un abrazo.
Me ha parecido un texto muy bello, tanto por su ternura como por el nostálgico romanticismo que rezuma. Para mí, es de una sencillez tan bien marrada, que le da un valor añadido a la historia.
ResponderEliminarSaludos.
Muchísimas gracias por el cariño de tus palabras, Josep. Me emociona saber que te ha gustado tanto.
EliminarUn abrazo enorme.
Hola Rebeca, tu texto destila nostalgia y es tan dulce como una cucharada de miel. La narración tiene un ritmo tan suave, nos dejamos llevar por tu prosa cuidada. El último párrafo concentra todo el perfume de la historia, es muy bonito. Creo que está demás decirte que me ha encantado, comparto tu sensibilidad en este relato. Un beso.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Miry. No soy nada romántica en la vida real, pero de vez en cuando saco a la luz esa parte tan oculta de mí, en relatos como éste. Me alegra saber que te ha gustado tanto. Millones de gracias por un comentario tan bonito.
EliminarUn abrazo.
Me ha encantado este relato porque me ha llevado al sitio que describe, como si fuese una vivencia mía, desprende nostalgia, cariño y es una narracion muy ligera....PRECIOSO!!!! un beso
ResponderEliminarY tanto que sí... En una de esas vivencias estabas tú también, aunque la he modificado un poco. Me refiero a lo de los gamusinos.
EliminarMillones de gracias, guapa.
Un besazo.
¡Qué belleza de texto, amiga Rebeca, me ha encantado! El poso de serenidad de la narradora, con esa nostalgia contenida, me ha cautivado por completo. ¡Enhorabuena!
ResponderEliminarTe deseo mucha suerte en "El Tintero...", aunque dudo mucho que la necesites con este relato tan redondo.
Un fuerte abrazo.
¡Muchísimas gracias pot tus efusivas palabras, Patxi! Hay relatos formidables, así que la cosa está complicada, como bien sabes, pero yo me conformo con saber que estos recuerdos de infancia os están gustando a la mayoría. Pues en el fondo, el relato está basado en hechos reales, en cierto modo.
EliminarUn abrazo enorme a ti también.
Rebeca, te he dejado un mensaje en tu Messenger. Gracias.
ResponderEliminarHola Rebeca cuesta decir algo que no hayan dicho antes los que ya pasaron a comentar, por eso me atrevo a reiterar lo dicho por la mayoría, te quedó un relato muy nostálgico, narrado con gran pulcritud y con grandes toques de romanticismo .
ResponderEliminarUn abrazo y suerte en el concurso
Puri
Muchas gracias, Dulcinea. La verdad es que no esperaba que resultase una historia como ésta, pero me quedo con que en general os está gustando a todos.
Eliminar¡Suerte a ti también! Y un abrazo.
Con una prosa poética y elaborada, cargada de escenas evocadoras, recreas con gran acierto y notable belleza todos esos felices momentos de un pasado muerto para siempre, excepto en la memoria del que sigue viviendo. A eso se aferra la protagonista, porque es lo único que le queda. Mucha Suerte en El Tintero. Un abrazo, Rebeca.
ResponderEliminarMillones de gracias por tan bonitas palabras sobre mi relato, Paco. Me alegra descubrir que el conjunto ta ha parecido bello.
Eliminar¡Mucha suerte a ti también! Un abrazo.
ResponderEliminar¡Hola, Rebeca!
Es un texto encantador, nostalgico, lleno de romanticismo. Los recuerdos es lo único que queda tras una pérdida, un vacío nutrido de esa sensaciones vividas. Me gusta muchisimo. !Te deseo suerte en el tientro!
Abrazo
Muchísimas gracias, Yessikan. La verdad es que son recuerdos vividos en primera persona durante mi infancia, he modificado algunas cosas, pero de forma muy sutil. Encantada de tenerte en mi rincón y de que te haya gustado mi relato.
EliminarUn abrazo.
Gracias a tu historia me he retrotraído a los veranos de mi niñez en el pueblo de mis padres. ese respeto por esos bichillos mágicos que junto a las estrellas eran un misterio insoslayable. Eso y los amores imposibles y deseados.
ResponderEliminarUn abrazo y suerte Rebeca.
Creo que quienes hemos tenido la suerte de pasar nuestra infancia en un pueblo guardamos recuerdos imborrables de ese tipo. Un placer haberte llevado de nuevo a esos momentos imborrables.
EliminarUn abrazo.
Me ha encantado y lo que más ese tono intimista entre los dos que recuerda lo que podrían seguir haciendo, detalles tan bonitos como lo del diente de león o las luciérnagas, en los que se nota que ya lo vivieron en complicidad y ahora quedan vivos los recuerdos.
ResponderEliminar¡Precioso!
Mil gracias, María Pilar. No sé porqué últimamente mis relatos suelen pecar de ese tono intimista, pero bueno, me alegra comprobar que te ha gustado.
EliminarUn abrazo enorme y gracias de nuevo por la visita.
¡Hola bonita!
ResponderEliminarUn escrito impecable, muy cercano. Sí es cierto que un tanto agridulce, pero a mí son los que más me gustan y con los que más conecto jaja
Me ha encantado la parte de la mariquita♥
¡Enhorabuena guapa!
¡Hola, Sarah!:
EliminarEn eso nos parecemos, soy también de escritos agridulces, porque son los que más me revuelven por dentro. Y a veces, no puedo evitarlo y al escribir derivo hacia ese tono en mis textos. Un placer que te haya gustado.
Un besazo y gracias de corazón por tus visitas y comentarios.
Hola, Rebeca. Lindo relato. ¡Qué hermosos son algunos recuerdos!, ¿cómo olvidarlos? Por dura que pueda resultar esa nostalgia, hay sensaciones y momentos que no se deberían olvidar nunca. Supongo que la clave está en saber evocarlos como retroalimentación del presente y de lo que esté por venir. Una especie de combustible para los momentos menos halagüeños, aunque todos sabemos que hay cierta trampa en eso de recordar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Valoremos más el presente y adornémoslo con recuerdos bonitos de vez en cuando.
ResponderEliminarHaciendo caso a tu propuesta de Lector Cero te hago una pequeña apreciación en el tercer párrafo me sobran algunas comas. Te copio como lo dejaría yo, ¿vale?: "Es mágico poder contemplar la puesta de sol cuando éste se oculta tras las montañas, sin más obstáculos entre él y los ojos que lo observan que un par de cables eléctricos. Y la verdad es que(,) con el paso del tiempo(,) uno se acostumbra a ellos y ya ni molestan." Lo de las comas en algunos casos es muy personal, ya lo sabes.
Suerte en el Tintero con este romántico y ensoñador relato. Un abrazo.
Millones de gracias por tus apuntes, Alma gatuna. Es algo que siempre se me ha dado fatal. Por mucho que revise un texto, siempre coloco mal las pausas. Corrijo lo que me señalas de inmediato.
EliminarUn abrazo enorme.
“Seguir hablando en plural” esa es la clave, Rebeca, de tu relato. Una prosa poética de la que hay varios ejemplos en esta edición de nuestro Tintero.
ResponderEliminarHay frases que parecen escrita por aquellos geniales modernistas tan dados a cromatizar emociones: “Dulce delito con bocas teñidas de púrpura”
Hay cierta pureza, ingenuidad, y nostalgia de aquel, no sé si primer o primeros amores, o esa primera vida (en el terreno amoroso)en los que se ponen las mejores intenciones y los más genuinos sentimientos.
Enhorabuena Rebeca.
No me atrevería a definirlo como prosa poética, pero me encanta que tú consideres así mi texto. En cuanto a lo de que hay frases que parecen escritas por geniales modernistas, me has dejado sin palabras, de verdad. ¿Todo eso te ha parecido mi relato? ¿Estás segura de haber leído la misma historia que yo escribí?
EliminarEn todo caso, te agradezco en el alma el generoso comentario, de verdad.
Un abrazo enorme.
¡Claro mujer!, ya sabes Rebeca que las sensaciones que puede producir un escrito a veces se escapan de las intenciones del autor. ¿Por qué te he dicho que me recuerda algo tu relato al modernismo?, por la estética de algunas frases, el empleo del color y de las sensaciones y la lírica del modernismo que tan bien sabía emplear Darío, Machado, Juan Ramón Jimenez, etc.. (estética, plasticidad, sonoridad, etc...) Por supuesto son flashes que has usado, pinceladas como la frase que te remarqué del las bocas teñidas de púrpura, el resto es un cotidiano del comienzo encantador de una pareja(creo)y de su entorno lleno de luz y de color.
EliminarOtro abrazote.
Me gusta mucho el título que le has puesto,esos ángeles de los insectos que alumbran en la oscuridad y en la memoria de la protagonista, recordando momentos felices que a buen seguro perdurarán por siempre. Muy buen relato. Saludos y suerte en el tintero
ResponderEliminarMuchísimas gracias por la visita y comentar, Jose R. Me alegra saber que te ha gustado mi relato.
EliminarUn abrazo.
Un relato deliciosamente triste, Rebeca. Me han encantado las descripciones de los días felices y el nostálgico tono que tiene todo el relato. Mucha suerte en el Tintero. Un saludo.
ResponderEliminarMuchísimas gracias por tus palabras, Beitavg. Encantada de que te hayan gustado los pasajes descriptivos de mi relato.
EliminarUn abrazo.